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	<title>ARPAC Asociación Regiomontana de Psicoanálisis</title>
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	<description>Asociación Regiomontana de Psicoanálisis</description>
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		<title>CASA ABIERTA EN ARPAC</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 01:53:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ARPAC</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Proximamente publicaremos las nuevas fechas de Casa Abierta.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-587" title="conferencias" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/09/conferencias-150x150.jpg" alt="conferencias" width="150" height="150" /></p>
<p><strong><br />
CASA ABIERTA EN ARPAC (PROXIMAMENTE)</strong><br />
CASA ABIERTA<br />
Espacio destinado al Diálogo Psicoanalítico dirigida al público en general.</p>
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		<title>XXVI Congreso</title>
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		<pubDate>Sun, 30 May 2010 19:07:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ARPAC</dc:creator>
				<category><![CDATA[Candidatos en formación]]></category>

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		<description><![CDATA[
Psicoanálisis ¿Para Qué?
19, 20 y 21 de Agosto
Auditorio UDEM
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/congresos2.jpg" alt="congreso" title="congreso" width="220" height="191" class="aligncenter size-full wp-image-297" /><img class="aligncenter size-full wp-image-632" title="Presentación" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2010/05/Presentación2.jpg" alt="Presentación" width="100" height="134" /></p>
<p>Psicoanálisis ¿Para Qué?<br />
19, 20 y 21 de Agosto<br />
Auditorio UDEM</p>
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		<title>ASPECTOS PSICODINÁMICOS EN TORNO AL SIDA</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 04:58:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Publicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Dr. José de Jesús Castillo R.*
Lic. Alberto Villarreal H.*
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-117" title="texto" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/texto1-150x150.jpg" alt="texto" width="150" height="150" /></p>
<p>Dr. José de Jesús Castillo R.*<br />
Lic. Alberto Villarreal H.*</p>
<p style="text-align: justify;">1. INTRODUCCIÓN</p>
<p style="text-align: justify;">Sin duda uno de los grandes golpes a la humanidad que esta década nos ha dejado fue la aparición del Virus de la Inmunodeficiencia Humana. El SIDA.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde sus inicios, el impacto emocional de la enfermedad adquirida o del miedo (en ocasiones en grados impensables) a tenerla provocaron en grandes masas de la población diversas reacciones psicológicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de estas poblaciones, conocida con el nombre de &#8220;alto riesgo&#8221; la constituyen los homosexuales, bisexuales y heterosexuales promiscuos quienes constantemente ponen en un hilo la seguridad de su vida. Ellos, fronterizos si no todos sí la mayoría, presentan por su tendencia a la actuación, un reto para la prevención y reducción del número de casos.</p>
<p style="text-align: justify;">La intención de este trabajo será el presentar algunas reflexiones sobre la repercusión del virus en estas personas, iniciando con las formas en que éstos sienten el impacto del virus. Posteriormente comentaremos algunas reflexiones psicoanalíticas en torno a las perversiones, haciendo hincapié en los aspectos relacionados a la pulsión de muerte en estas personas. Luego de ello desarrollamos lo que a nuestro parecer es una perversión: la Sidofilia, o el placer de adquirir el virus, exponiendo un caso como ejemplo clínico. Finalmente, ofreceremos las perspectivas que desde nuestra postura creemos importante expresar.</p>
<p style="text-align: justify;">2. ALGUNAS NECESIDADES PSICOLÓGICAS PRODUCIDAS POR EL FENÓMENO DEL SIDA</p>
<p style="text-align: justify;">La epidemia del Sida ha provocado importantes cambios psicodinámicos en la población homosexual, generando al igual cambios en los modelos de abordaje psicoterapéutico. Diversos autores en fechas recientes han manifestado interés en estos aspectos. Dilley (1989) señala: &#8220;La epidemia del Sida intensifica muchos conflictos psicodinámicos, entre ellos la conjunción de amor e intimidad con culpa; castigo y muerte; conflictos relacionados con la identidad sexual y la elección del objeto sexual; conflictos entre los impulsos y su control psicológico; miedo en relación con la vulnerabilidad de la estructura física y psicológica; conflictos entre la tendencia autodestructiva y de autoconservación; conflictos entre confianza y desconfianza con la pareja en las relaciones íntimas y conflictos entre lo permitido y lo no permitido por la sociedad&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte Chodof (1986) observa que para los homosexuales con vida sexual activa, existe un miedo constante de adquirir el Sida. Schwartz (1983) ha descrito el &#8220;pánico al Sida&#8221; en homosexuales de los Estados Unidos. Dicho síndrome es hallado en homosexuales de nuestro país. Goldmeier, un año después, puntualizaba la preocupación que se presenta entre la población homosexual unida a rumiaciones y miedos por adquirir el Sida. Un homosexual nos relataba hace unos días: &#8220;Desde hace seis meses que no tengo vida sexual&#8230;es que aun de mis parejas estables desconfío&#8230;no vaya a ser que hayan contraído el mal&#8230;A veces me dan ganas de casarme con una mujer para ya no estar en esta situación de tener miedo de que me contagien el Sida&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunas áreas de elevada incidencia para esta enfermedad, la necesidad de servicios psicológicos es excesiva. En un estudio realizado entre homosexuales de San Francisco en el año de 1985, se encontró que el 49% de esta población acudía en busca de ayuda psicológica para hacer frente a los problemas producidos por la epidemia (Catania, Kegeles y Coates, 1988).</p>
<p style="text-align: justify;">Igualmente, Mc Kusick (1988) ha identificado algunos efectos psicológicos en la población que se encuentra en elevado riesgo de adquirir la enfermedad, como son: miedo psicosomático, preocupaciones, negación, evitación de cuidado médico, miedo a la muerte, los cuales lo relacionan con el Sida y sus consecuencias fatales. Con relación a la intimidad y la sexualidad, este grupo de personas experimenta enojo, negación, destructividad, culpa, desacuerdo interpersonal y miedo de estigmatización social. Por último, en relación a su círculo social, estas personas manifiestan desconfianza o paranoia.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, aquellas personas que se suponen a sí mismas seronegativas para el VIH, cuando son cuestionadas en cuanto a prácticas sexuales e intimidad, manifiestan miedo de un contagio posible y homofobia (Mc Kusick, 1988).</p>
<p style="text-align: justify;">3. DE LAS PERVERSIONES: ASPECTOS PSICODINÁMICOS</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien las perversiones poseen muchos vericuetos para poder concebirlas, nos referiremos a aquellas en las que el objeto sexual es del mismo sexo, o en donde ocasionalmente aparece el otro, en otras palabras, particularizaremos las reflexiones en la homosexualidad y la bisexualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Indudablemente el referirnos al pensamiento psicodinámico nos obliga necesariamente recordar a Freud, quien ya concebía las perversiones como transgresiones anatómicas de las zonas corporales destinadas a la unión sexual, o aquellos que se detienen en las relaciones intermedias con el objeto sexual. Su sexualidad es infantil en vez de adulta, lo que nos habla de puntos de fijación en el desarrollo temprano. Así, tomando las palabras de Freud: &#8220;El placer preliminar llega a ser demasiado intenso y el elemento de tensión pequeño&#8230;el acto preparatorio reemplaza al fin sexual normal&#8230;&#8221; (Freud, 1905, 1925; Fenichel, 1945; Nájera, 1978; Fliess, 1976).</p>
<p style="text-align: justify;">El perverso homosexual o bisexual frente a la angustia de castración trata de negarla, buscando poseer una bisexualidad, ya que, el hecho de aceptar el tener un solo sexo consiste en aceptar también la no existencia del otro, el cual significa sufrir una separación, aceptar una filiación, entender límites corporales y para muchos sentir la muerte. Se conjura la castración. El bisexual, quien en su realidad sexual, anatómica, escinde ésta de la realidad psíquica. Mediante la actividad bisexual se rechaza esta diferencia. De ahí que el perverso presenta características narcisistas de tipo anaclítico, su conducta es antidepresiva. La escisión por lo tanto permite que estas personas conozcan, &#8220;promuevan&#8221; y &#8220;sugieran&#8221; la sexualidad normal e inclusive practicarla eventualmente, mientras que por otro lado, muestran su verdadera forma de actuar. Sus personalidades como sí son clásicamente observables (Pontalis, 1982; Bergeret, 1974; Brisson, 1982; Green, 1982; Paz, 1984). Esto, estructuralmente nos muestra un superyó inadecuadamente conformado: &#8220;El placer del superyó podemos entenderlo -menciona Paz- por la existencia de objetos internos sádicos que obtienen placer de la castración. De ahí que el superyó del perverso haya sido descrito como poseyendo una fractura intrasistémica que ‘permite’ actividades pregenitales y ‘prohíbe las genitales&#8221;. Es un superyó &#8220;seducible&#8221; (1984, p. 268).</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, es evidente que los impulsos agresivos están condensados con los sexuales, presentándolo, como menciona H. Ey: &#8220;una desviación de los instintos&#8221;. Su vínculo se torna narcisista, su sexualidad es proyectiva, así, &#8220;las pulsiones presentan un carácter regresivo, fácilmente explicable en el caso de la pulsión de muerte que procura restablecer el estado anterior de la sustancia viva haciéndola regresar a la materia inorgánica inanimada (Brisson, 1982). Tractemberg brinda más luz sobre esto: &#8220;La supremacía tanto libidinosa de los procesos orales y anales que enmascaran a las funciones de la organización genital no destruye su carácter de organizador innato e integrador de las pulsiones orales, anales y fálico-uretrales. Por el contrario, estas pulsiones al subordinarse al liderazgo de aquella organización pueden evolucionar en la forma de sexualidad infantil, en el curso del desarrollo temprano. Las funciones narcisistas orales, uretrales y anales, a diferencia de la función genital, acompañan al sujeto durante todo su desarrollo con el mismo modelo funcional&#8221; (1972, p. 85).</p>
<p style="text-align: justify;">Así ponemos también como característica de las perversiones el papel de la identificación con seres castrantes o castrados, acompañado con un sentimiento de odio intenso hacia su padre, comúnmente generado durante el período edípico. La negatización del mismo es el origen clásico de la homosexualidad (Liberman, 1976; Martínez, 1987; Dör, 1987).</p>
<p style="text-align: justify;">4. LA SIDOFILIA. CASO CLÍNICO</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el tiempo que tenemos de tratar a personas con el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida, nos hemos encontrado a un reducido grupo de sujetos (todos hombres) quienes durante la evaluación han manifestado una fascinación sobre el Virus y una búsqueda patológica por adquirirlo, todos ellos con un absoluto conocimiento de las repercusiones de la enfermedad. Uno de ellos nos comentaba en una de las sesiones: &#8220;Estaba en una fiesta, donde había puros de onda, y uno de los presentes me dijo: ‘Sabes, ése, el pintor, tiene Sida’. En ese momento me escuché a mí mismo: ¿Cómo él, tan lleno de vida, si es el alma de la fiesta? y me acerqué, charlamos durante toda la fiesta, y al final de la fiesta le propuse que se acostara conmigo&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">La Sidofilia desde nuestra óptica consiste en un intenso deseo de adquirir el Virus de la Inmunodeficiencia Humana en sujetos que conscientemente están advertidos de las consecuencias nefastas que les depara si llegaran a padecerlo. De dicha búsqueda patológica, se advierte en las personas evaluadas antecedentes de prácticas sexuales con grados de riesgo: asistencia a antros de mala muerte, promiscuidad, aparición de violencia en o durante la relación o uso de drogas, por mencionar características afines en todos los casos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, los aspectos provenientes de un superyó perverso, totalmente falto de estructura, les permiten buscar este tipo de relaciones para someterse posteriormente a un castigo de la magnitud de la enfermedad del Sida, la cual se considera incurable, de sufrimiento indecible. La búsqueda de un superyó externo persecutor y castrante encarnado en la sociedad. Nos decía uno de ellos: &#8220;Quiero que tengan lástima de mí, que me regañen por lo que hice, que me digan que mi vida está acabada, que he cometido un suicidio en vida&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">ILUSTRACIÓN CLÍNICA:</p>
<p style="text-align: justify;">Felipe, un brillante profesionista de 27 años, originario del sur del país, acude a consultar con nosotros siendo referido del Departamento de Medicina Preventiva por presentar Sida. Durante la evaluación él siempre buscaba encontrar en nosotros nuestra condolencia: &#8220;Yo quiero que ustedes se conmuevan de mí, que me digan que están interesados por mí, que me digan que estoy muy mal&#8221;. Esta conducta para Felipe era cuasierótica, porque disfrutaba con ello. Su historia al parecer reflejaba claramente la búsqueda de lo que acuñamos con el nombre de Sidofilia.</p>
<p style="text-align: justify;">De niño, Felipe era un muchacho poco querido por su padre. Le decía su mamá: &#8220;Mi hijo Felipe es diferente de los demás porque es muy inteligente&#8221;, sin embargo, su brillantez solamente funcionaba para tratar de esconder la profunda rabia engendrada hacia su padre, un alcohólico crónico, comentaba: &#8220;es que yo prácticamente era el papá de la familia debido al problema del alcoholismo de papá&#8221;. Sin embargo, junto a este odio indescriptible, aparecía una fascinación amorosa hacia él desde los 5 años, estando constantemente escindida dicha figura para Felipe. Recuerda: &#8220;Siempre me encantaba verlo cuando se bañaba y cuando estaba dormido disfrutaba al jugar con su pene&#8221;. Sus rasgos homosexuales se fueron acentuando conforme pasó el tiempo al igual que el odio hacia su padre. Inicia jugueteos homosexuales desde los 7 años hasta los 10 en que aparece un período de inactividad sexual el cual se reanuda a los 14, cuando decide abrirse definitivamente a una desorbitante vida sexual, con la particularidad de que presentaba una fascinación hacia el sexo riesgoso: &#8220;Como mi homosexualidad solamente la disfrutaba yo, ya que para todo el mundo soy ‘buga’, me encantaba sentir cuando asistía a los baños o a los bares clandestinos para gays el hecho de que me llegara a encontrar alguien y corriera la voz. Es cierto, entre más riesgos mejor&#8221;. A los 21 años Felipe conoce a la que sería su esposa, ella, quien conoció las credenciales de Felipe lo aceptó como tal, deteniendo su vida sexual de tipo homosexual por dos años, mediante severos automandatos y prohibiciones que al finalizar su tercer año de matrimonio deja, reiniciando totalmente en una forma por demás promiscua: &#8220;Antes me había detenido por mi esposa y por temor al Sida, recuerdo que eso era un escándalo, que todos los homosexuales se iban a morir, por eso dejé mi forma de ser. Pero pensé, si siempre seré homosexual, para que vivir de esa manera, y reincidí&#8221;. Posteriormente, al pasar de los 25 años, le aparece una idea constante que al igual de preocuparle le originaba un placer intenso y nos decía: &#8220;Dentro de mis fantasías por esos años pensaba el desear morirme joven, en ese entonces me pasaban fantasías como de ¿qué me pasar  si me da el Sida? o ¿qué le pasará a mi esposa y a mi hija si les transmitiera el Sida? Pero todo fue en vano, me di cuenta y me preocupé realmente por mi salud cuando apareció este herpes que me hizo venir para acá, y no sabía de dónde venía todo esto&#8221;. Previamente de que Felipe nos comunicara esto, y por consiguiente que fuera el ELISA positivo, Felipe había encontrado en estos pensamientos insistentes una erogeneidad y una fascinación patológica: &#8220;Veía en el periódico las cifras de las personas que contraían el Sida, todos los síntomas que padecían, todo esto se convirtió en el centro de mi vida, la sexualidad homosexual, los aspectos de estar constantemente en centros riesgosos, la posibilidad de que esa persona me contagiara el Sida, todo ello me producía una sensación de placer para volverlo a realizar, quería tener Sida&#8221;. Y el deseo, se cumplió.</p>
<p style="text-align: justify;">Su Sidofilia era evidente, inclusive los aspectos del cumplimiento del deseo con su consecuente ataque castrante, tanatofílico, y se reflejaba en sus experiencias oníricas, mencionando el siguiente recuerdo en una sesión: &#8220;En estos días tuve un sueño, más bien eran dos, en el primero yo estaba viendo un pozo y en el fondo de él estaba un amigo que fue mi primer contacto sexual, y me gritaba pidiéndome ayuda para poder salir, estaba lleno de excremento lo cual le dificultaba mucho salir, y no logró salir&#8230;después me veo en un campo junto a una montaña, un lugar que últimamente lo he soñado mucho, desde niño siempre he deseado estar en ese lugar, nunca lo he visto, pero siento mucha tranquilidad al estar ahí&#8221;. Posteriormente reflexiona sobre lo dicho y asocia: &#8220;Yo creo que esto de la pradera es como lo de la muerte, y pues, pues mi pareja homosexual no era él, era yo, creo que soy yo&#8221;. Asentimos.</p>
<p style="text-align: justify;">5. LAS PERSPECTIVAS</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a los aspectos de tratamiento, ya Barrows y Halgin señalaban: &#8220;La psicoterapia con homosexuales ha cambiado en los últimos 15 años. Durante ese tiempo, la aproximación terapéutica ha cambiado desde tratar a los homosexuales intentando curar su homosexualidad, hasta el modelo actual, denominado Terapia Afirmativa de la Homosexualidad&#8221;, la cual valora tanto la homosexualidad y la heterosexualidad de manera similar, como atributos naturales o normales (Krajeski, 1986, p. 16).</p>
<p style="text-align: justify;">Regresando a Barrows y Halgin, es importante tomar en cuenta para la planeación del tratamiento los puntos que ellos sugieren:<br />
1.- Los terapeutas deben estar seguros de que se sienten cómodos al brindar sus servicios profesionales a pacientes homosexuales.<br />
2.- El terapeuta debe fomentar en sus pacientes homosexuales el involucrarse en grupos voluntarios o sociales de homosexuales que refuerzan en ellos su autoestima.<br />
3.- El fenómeno del Sida ha causado cambios en los patrones de socialización entre homosexuales, y esos cambios han creado sentimientos de aislamiento y soledad, por lo que los grupos señalados anteriormente pueden hacer frente a estos problemas.<br />
4.- Debido a que el Sida es una enfermedad sexualmente transmitida, los terapeutas deben educar a sus pacientes homosexuales sobre técnicas de sexo seguro.<br />
5.- Ya que el fenómeno del Sida ha iniciado un nuevo deseo de establecer relaciones íntimas a largo plazo entre homosexuales, el terapeuta debe proveer una educación complementaria acerca de la intimidad y las relaciones interpersonales.<br />
6.- La aparición del Sida ha provocado en homosexuales el deseo de establecer relaciones íntimas en forma monógama, por lo que los terapeutas deben manejar parejas de homosexuales con una connotación no exclusivamente sexual.<br />
7.- Debido a que el Sida ha incrementado dramáticamente las preocupaciones sobre la mortalidad en la población homosexual joven, los terapeutas deben manejar los temas relacionados con ansiedad y stress en relación a la enfermedad.<br />
8.- Los pacientes homosexuales acuden con frecuencia para consultar temas relacionados con la prueba para detectar el VIH, por lo que es necesario que los terapeutas clarifiquen con sus pacientes cuando están indicadas estas pruebas y qué significan sus resultados.<br />
9.- Con frecuencia el paciente homosexual sufre pérdidas de amigos a causa de la enfermedad; por esta razón el terapeuta debe manejar con el paciente sentimientos de depresión y enojo que típicamente siguen a la pérdida de un ser querido.<br />
10.-Depresión severa y pensamientos de suicidio son comunes entre las parejas homosexuales de pacientes con Sida, por esta razón, la intervención del terapeuta es vital -y a veces la única- fuente de soporte emocional para estas personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Creemos que si algo deseamos que nos dé esta nueva década es la vacuna contra este terrible mal. Mientras tanto, la amarga espera solamente podrá ser afrontada mediante la prevención, la cual es eminentemente psicológica, está en la adquisición de una mentalidad, de un criterio sano y seguro frente al Sida, de hacerlo, la espera no ser  tan tormentosa.</p>
<p style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</p>
<p style="text-align: justify;">Bergeret, J. (1974). La Personalidad Normal y Patológica. Ed. Gedisa, Barcelona. 1983.<br />
Blanck de Cereijido, F. (1986) &#8220;Consideraciones en torno a la Pulsión de Muerte&#8221;. En: Convergencias de Teorías Psicoanalíticas y Poder. Desarrollo Temprano. Memorias de FEPAL,  Tomo II. p. 21.<br />
Brisson, L. (1982). &#8220;Bisexualidad y Mediación en Grecia Antigua&#8221;. En: Bisexualidad y Diferencia de los Sexos. Ediciones de los 80. B. Aires, p.27.<br />
Catania, J.A.; Kegeles, S.M. &amp; Coates, T.J. (1988). &#8220;Seeking help for Problems in reducing High Risk Behavior&#8221;. Paper presented at the Fourth International Conference on Aids. Estocolmo, Suecia.<br />
Chodoff, P. (1987). &#8220;Fear of AIDS&#8221;. Psychiatry. Vol. 50. pp. 184-191.<br />
Dör, J. (1987). Estructura y Perversiones. Ed. Gedisa, B.A., 1988.<br />
Fliess, R. (1976). &#8220;Fetichismo, Transvestismo y Neurosis Infantil&#8221;. Varios. Ed. Paidós, B.A.<br />
Freud, S. (1905). &#8220;Tres Ensayos Sobre una Teoría Sexual&#8221;. Obras Completas. B. Nueva, Madrid, 1984.<br />
Green, A. (1982). &#8220;El Género Neutro&#8221;. En: Bisexualidad y Diferencia de los Sexos. Ediciones de los 80. B.A., p. 81.<br />
Kaplan, B. (1989). &#8220;Psychiatry Aspects of AIDS&#8221;. En: Tratado de Psiquiatría. pp. 1303-1311.<br />
Kernberg, O. (1975). &#8220;Impedimentos de la Capacidad de Enamorarse y de Mantener Vínculos Amorosos Duraderos&#8221;. En: La Teoría de las Relaciones Objetales y el Psicoanálisis Clínico. Ed. Paidós, México.<br />
Laplanche, J. y Pontalis, J-B. (1983). Diccionario de Psicoanálisis. Ed. Labor Barcelona.<br />
Martínez, F. (1987). &#8220;Maquiavelo aconsejó a Dios&#8221;. Cuadernos de Psicoanálisis. Nums. 3 y 4. Vol. XX. p.185.<br />
Mc Kusick, L. (1988). &#8220;The Impact of Aids on Practitioner and Client&#8221;. Am. Psychologist. pp. 935-940.<br />
Paz, J.R. (1984). Psicopatología. Sus Fundamentos Dinámicos. Ed. Nueva Visión. B.A.<br />
Pontalis, J-B. (1982). &#8220;El Inasible a Medias&#8221;. En: Bisexualidad y Diferencia de Sexos. Ediciones de los 80. B.A. p. 15.<br />
Tractemberg, M. (1972). La Circuncisión. Ed. Paidós, B.A.</p>
<p style="text-align: justify;">*Residentes de la Unidad de Psiquiatría, Hospital Universitario UANL.<br />
**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.</p>
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		<title>EL CARÁCTER DEL PINTOR DIEGO RIVERA</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 04:57:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Publicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Dr. Ricardo Díaz Conty.*]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-117" title="texto" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/texto1-150x150.jpg" alt="texto" width="150" height="150" /></p>
<p>Dr. Ricardo Díaz Conty.*</p>
<p style="text-align: justify;">México ha dado al mundo tres grandes muralistas: José Clemente Orozco, Alfredo Siqueiros y Diego Rivera. El más mexicano en su pintura es Diego Rivera.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego María Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera Barrientos Acosta, nació de parto gemelar en la hermosa provincia de Guanajuato el 8 de diciembre de 1886. Justamente en ese año S. Freud publica Un Caso de Histeria Masculina. En Europa nace otro gran pintor Oscar Kokoschka y se inventa el linotipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Su padre Diego Rivera, maestro y periodista, casa a los 34 años con Ma. del Pilar Barrientos de 22. Era un hombre de carácter tímido y pusilánime. La madre caprichosa, dominante, religiosa en exceso y propensa a la conversión histérica, reclamaba a su marido la pasividad con que actuó en un despojo de minas por lo cual hubo pobreza en la casa de los Rivera.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el nacimiento hasta su muerte, la vida de Diego Rivera estuvo acompañada del sensacionalismo. Relatamos como vino al mundo: El doctor que atendía a la Sra. Rivera esperaba solamente un producto. Grande fue la sorpresa al darse cuenta que eran dos, sin embargo había complicaciones y consultó con el Sr. Rivera dejando a su voluntad la vida de la madre o la del otro niño. El padre con gran dolor pero con sentido práctico decidió por la vida de la madre, pero el destino y la ignorancia médica de aquellos tiempos hizo que naciera el gemelo y la madre falleciera.</p>
<p style="text-align: justify;">Grande fue el dolor que envolvió el hogar de los Rivera, pues ahora quedaban huérfanos de madre los gemelitos. Pero había que afrontar la triste realidad y el Sr. Rivera hizo amortajar el cuerpo de su amada esposa, en vías de darle cristiana sepultura. Marta, una fiel sirvienta, ayudaba en esos menesteres cuando de pronto sintió la tibieza de la mejilla de su ama. Con gran alegría se lo comunicó al Sr. Rivera, pero éste y el médico no le hicieron caso. Sin embargo, tanto porfió en su descubrimiento que al fin decidieron acercar un cerillo encendido al pie de la difunta y de inmediato se levantó una ámpula, signo inequívoco de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La tristeza se convirtió en regocijo y alabanzas a la humilde Marta que lloraba de alegría. La madre del pintor volvió a la vida y los gemelos tuvieron madre. Catalepsia diagnosticó el doctor de Guanajuato. Histeria de Conversión diríamos ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">Los gemelos siempre estuvieron al cuidado de sendas nanas y a la edad de dos años el gemelo Carlos murió de algún padecimiento intestinal, atribuido según el pensar de la época a la mala leche de la nana del niño.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora Diego Rivera quedó como hijo único hasta la edad de seis años que nace su única hermana María del Pilar. Todos estos años hasta que se independiza con su viaje a Europa en 1908 el artista vive rodeado de mujeres. La madre, la nana, la tía Vicenta, la hermana María del Pilar. La figura del padre aparece en la biografía de Diego como un sujeto pasivo y sometido a la madre.</p>
<p style="text-align: justify;">Al parecer Diego Rivera tuvo serios problemas con su madre quien además de ser muy dominante con el esposo y el hijo, deseaba que éste se inclinara a la vocación religiosa, nótese el nombre del pintor. Diego María Concepción Nepomuceno, y a mayor abundancia de detalles la madre lo inscribió en un colegio jesuita donde aprendió francés. Sin embargo el padre, por algún motivo que no podemos afirmar, deseaba que su hijo fuera militar y se opuso fuertemente a que Diego optara por el camino de las artes, tal vez por parecerle poco práctico y de retribución económica escasa, pues en la época cuando el futuro artista decide su vocación, la familia había emigrado a México y en condiciones bastante pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">El genio de Diego se hizo patente desde temprana edad. A escasos cuatro años dibujaba trenecitos perfectamente. Algunos de esos dibujos se conservan en la casa de Guanajuato que ahora es museo de Diego Rivera. A los diez años dibujaba con verdadera maestría inusitada en un niño de su edad la cara de su madre, a los doce Cabeza de Mujer y uno de sus primeros óleos Cabeza Clásica.</p>
<p style="text-align: justify;">A la edad de trece años se inscribe en el Colegio Militar para agradar a su padre, pero es expulsado dos semanas más tarde. En ese mismo año se inscribe en la Escuela de Bellas Artes donde recibe clases del maestro Félix Parra, Santiago Rebull y José Ma. Velasco uno de los más grandes paisajistas en el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego Rivera marcha a Europa a la edad de 20 años con una beca que le proporciona el Gobernador Dehesa de Veracruz, muy amigo del padre Rivera. Llega a Madrid a estudiar con Chicharro y luego de tres años de aprendizaje donde se revela como un magnífico pintor, emigra a París a los 23 años. De inmediato es aceptado por los grandes de la pintura, Picasso, Seurat, Modigliani quien va a ser su amigo íntimo, se hace amigo también de Paul Reverdy con el cual tiene el l&#8217;affaire Rivera. Max Jacob el escritor lo acepta y también Dufy, y toda la pléyade de artistas que vivían en Montparnasse y de los cuales nos relata sabrosas anécdotas de Rivera el escritor Olivier Debroise en Diego de Montparnasse.</p>
<p style="text-align: justify;">En este grupo de Montparnasse conoce a la que será  su primera mujer, Angelina Beloff, rusa de origen, pintora de vocación y enamorada eterna de Diego. Durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial Angelina se embaraza y por motivos económicos el niño habido entre los dos muere en 1918. Al parecer la muerte del pequeño no alteró en mucho las emociones del pintor, pues nunca se lamentó de haberlo perdido. Pero ya en ese tiempo y también del grupo de Montparnasse conoce a otra rusa Marievna (Princesita del Mar como la llamaba Máximo Gorki) su nombre verdadero es Voribieva-Stebelska y había crecido en el Cáucaso. Diego la lleva a vivir a la rue Depart, junto a Angelina. Finalmente terminó enredándose amorosamente con Marievna y de esta relación hubo una hija Marika, de quien Diego decía ser hija de un &#8220;soldado senegalés&#8221;. Sin embargo, ya viviendo en México le envía dinero, cosa de la que se encarga Frida Kahlo.</p>
<p style="text-align: justify;">De su relación con las dos mujeres existen varios cuadros entre los que destacan Mujeres de un hermoso estilo cubista. También del mismo estilo Retrato de Angelina y de Marievna (Mujer sentada en una butaca). Desde su época cubista en 1918 hasta su muerte, hemos de mencionar que Diego siempre tuvo a su lado a dos mujeres, rasgo caracterológico que nunca le abandonó.</p>
<p style="text-align: justify;">La Revolución Mexicana lo sorprende en París y con tal motivo le suspenden la beca que el Gobernador de Veracruz le había otorgado. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) es época difícil para subsistir, talla pipas de boj y pinta hermosos cuadros que vende con muchas dificultades.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1919 abandona el cubismo para entrar a la corriente pictórica creada por Cézanne y crea una obra maestra, El Matemático, posiblemente el retrato de P. Colliard que le ayudó a la fabricación de la famosa Machine de Rivera. Además Naturaleza Muerta, La Mujer del Bolso Rojo, Desnudo y Mujer frente al espejo.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1921 termina el recorrido por Europa estudiando las obras maestras renacentistas y el muralismo Bizantino que le recomienda su amigo y magnífico crítico de arte Elie Fauré. Por recomendación de Alfonso Reyes, Alberto Pani y Vasconcelos, regresa a México para pintar su primer mural en la Escuela Nacional Preparatoria que denomina Creación.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya en el regreso a su patria se hacen más patentes los rasgos caracterológicos. Literalmente abandona a Angelina Beloff y a Marievna. A la primera le promete enviar por ella, cosa que nunca cumplió, y a la segunda la borra tranquilamente. Angelina, como otras muchas mujeres que amaron a Diego, nunca lo olvidó, le profesaba una fidelidad perruna y esperaba con ansia el momento de unirse con el artista. Fue tanto el deseo y el sufrimiento que unos amigos juntaron para pagarle a Angelina el viaje a México y ésta asiste a una función de Bellas Artes donde estuvo Diego Rivera, quien pasó junto a ella y no la reconoció. Así lo describe Elena Poniatowska en su libro Querido Diego te abraza Quiela.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego es narcisista, por excelencia; nunca amó a nadie, salvo a la pintura. Extraordinariamente emotivo, se enamoraba con supuesta pasión eminentemente sexual y una vez que obtenía lo deseado, pasaba a otra mujer conservando a la primera en calidad de compañera. A pesar de ser un hombre feo, se autodenominaba sapo pues así lo parecía, las mujeres lo asediaban. El pintor Reyes Meza, que lo conoció, cuenta que estando subido en los andamios pintando murales decía: &#8220;ahorita vengo voy a acostarme con una gringuita&#8221;, horas después regresaba nuevamente al andamio donde se quedaba horas y horas profundamente entregado a su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">En el primer mural de la Escuela Nacional Preparatoria, de características bizantinas, existe en el ángulo inferior izquierdo una mujer desnuda de gruesos volúmenes y abultados senos, con esta figura preludia Diego Rivera un estilo propio que irá adquiriendo preeminencia en los siguientes murales hasta hacer un estilo propio significativo de la mujer mexicana. La modelo es Lupe Marín con quien casó Diego Rivera habiendo dos hijas del matrimonio, Ruth y Guadalupe. Actualmente vive la Sra. Guadalupe, quien me proporcionó algunos datos sobre la vida de su padre.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego en México empieza a crear un estilo propio influido por la historia de la lucha de clases, por el colorido y el folklore de su pueblo. Dice en Mi Arte, Mi Vida: &#8220;Mi regreso al hogar me produjo un regocijo estético que es imposible de describir. Fue como si hubiera vuelto a nacer; a nacer en un mundo nuevo. Todos los colores que veía me parecían sublimados, eran más claros, más ricos, mejores y más llenos de luz. Yo estaba en el centro mismo del mundo plástico, donde los colores y las formas existían en puridad absoluta. En cada cosa veía una potencial obra maestra, las multitudes, los mercados, las fiestas, los batallones en marcha, los trabajadores en los talleres y en los campos, en cada rostro refulgente, en cada niño luminoso. Mi estilo había nacido como nacen los niños, con la diferencia de que este nacimiento había venido después de una torturante preñez de treinta y cinco años&#8221; (pág. 97).</p>
<p style="text-align: justify;">La vida conyugal con Lupe Marín es de tonalidades tormentosas, pasionales, selvática, como dos prepotentes tigres, se echaban uno en brazos del otro para amar o pelear. Diego Rivera la engañó con su propia hermana y con Tina Modotti, una hermosa fotógrafa italiana que junto con su esposa Lupe Marín posaron desnudas para los frescos de Chapingo, los más hermosos que haya dado la pintura mexicana.</p>
<p style="text-align: justify;">La decisión de Diego con respecto a la maternidad y la paternidad es notable. Él nunca quiso ser padre; dice Beltram Wolfe que Diego amenazaba a Angelina Beloff con tirar al  niño si éste lloraba. Sin embargo en su pintura realiza fantasías reparatorias de índole maternal. La obra pictórica se profundiza y logra fusionarse con las raíces más hondas de nuestra cultura, expresando en la temática, en los colores y las formas toda la historia de su pueblo. En este sentido Diego Rivera se vuelve la madre de México, y padre en los murales y en la obra de caballete, con cohetones, judas y Día de Muertos, toda la gesta de un pueblo oprimido por el conquistador y el hombre rico. Diego también se convierte en el padre protector del obrero, adoptando la ideología comunista, Diego como artista es un magnífico padre y una espléndida madre.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego pintó a la mujer del pueblo, a la indígena, a la mestiza, con una ternura epidérmica como nadie lo ha hecho. Con volúmenes sensuales que conjunta lo erótico con lo maternal ofreciendo una figura que oscila permanentemente entre la pasión y la dulzura, entre la devaluación y el orgullo de la raza mexicana. Diego entendió muy bien la psicología del pueblo de México. Junto a la indígena o en su regazo, el niño de piel oscura y ojos rasgados, como reminiscencia de la heredad náhuatl. Todo ello corresponde al retorno de lo reprimido; al renacimiento de la nana Antonia y a la reviviscencia del gemelo Carlos.</p>
<p style="text-align: justify;">El regreso a México impactó el espíritu del artista causando una regresión puesta al servicio del arte. Diego se dejó envolver por los colores, por la historia, por las mujeres y los obreros, y los amasó con su propia historia; la del gemelo perdido, de la madre dominante, del padre posesivo y de su amenazada masculinidad por cualquier mujer que deseara.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego ya se ha dicho era un sujeto por excelencia egoísta y narcisista un poco exhibicionista. Traía colgado al cinto un enorme pistolón dizque para &#8220;convencer a sus adversarios&#8221;. Fálico, sensual, mitómano, solamente amaba la pintura. Dice Frida Kahlo: &#8220;Diego está más allá de toda relación personal limitada y precisa. No tiene amigos sino aliados; es muy afectuoso pero nunca se entrega&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Al parecer Diego reivindica en su propio carácter la masculinidad menguada y aplastada del padre. Diego nunca tuvo una buena relación con su madre. Una vez estando en París recibió la noticia que iría a verlo. Él comentó: &#8220;Si mi madre viene yo me suicido&#8221;. Su madre fue religiosa, a veces mística y conservadora, con cierto desprecio a las clases marginadas. Diego es ateo como lo dijo en el mural que pintó en el hoy desaparecido Hotel del Prado. Una frase al pie del mural que dice: &#8220;Dios no existe&#8221;, causando un revuelo en el avispero católico de México. Diego a diferencia de la madre estaba convencido de las teorías comunistas, ésta es una rebeldía y a la vez reparativa, originada por el carácter de la madre que como se ha dicho, despreciaba a las clases menesterosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Dice su hija Guadalupe que Diego fue un niño aislado y tímido. Causa de ello el carácter restrictivo y posesivo de la madre. Digamos ahora que la madre era castrante (recuérdese que le pone por nombre Concepción y Nepomuceno) y Diego se revela con defensas obsesivas de conversión en lo contrario adoptando la actitud machista y conquistadora hacia la mujer. El maestro suelta su ternura cuando está seguro de que la mujer -Lola Olmedo, Ema Hurtado, Frida Kahlo- se convierten en la nana Antonia,  es decir, ya no son amenazantes desde la perspectiva sexual, sino convertidas en figuras maternales.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, existe en el artista una intención sádica muy primitiva que hacía sufrir a la mujer; todas las que fueron sus mujeres o amantes pasaron por esa etapa de sadismo. &#8220;Entre más amaba a una mujer” escribió Diego  “más quería lastimar, Frida sólo fue la víctima más evidente de esa repugnante característica&#8221;. Diego como artista era feo por fuera y hermoso por dentro. Como hombre fascinante por fuera y pérfido por dentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez que declina la pasión amorosa con Lupe Marín se divorció finalmente. Al parecer fue Lupe la que dejó al maestro porque no podía soportar las infidelidades del pintor. Unos meses después aparece en el horizonte amoroso del pintor la inolvidable figura de Frida Kahlo. La relación con Frida fue intensa, dramática, incomparable, profundamente ambivalente, un lugar común donde se funde el amor con la venganza. Frida es la compañera inseparable del pintor. Supo hacer el papel de esposa, amante, confidente, compañera, madre y hermana. Todo lo que el versátil Diego quería de una mujer lo encontró en Frida.</p>
<p style="text-align: justify;">La unión de Diego y Frida tuvo una duración de veinticinco años. Diego tuvo relaciones con la hermana de Frida quien posó desnuda para ese magnífico óleo Desnudo con Alcatraces. A Frida Kahlo le tocó vivir el período más productivo del maestro. Cuando fue invitado a Estados Unidos por los Rockefeller y por los Ford, ella bailó con Henry Ford, comió con Rockefeller y fue amiga de Lucien Block, hija del destacado violinista Ernest Block. Frida murió el 13 de julio de 1954. Diego lleva el cuerpo de Frida a Bellas Artes y lo cubre con la bandera comunista de la hoz y el martillo, ello provoca escándalo y Andrés Iduarte, Director del INBA, pierde el puesto. Mueren Picabia, Matisse, Dufy y Derain con los que convivió Diego Rivera en París, en aquel grupo de Montparnasse que lo recibió con gran beneplácito.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego Rivera mantuvo fiel convicción a sus ideologías comunistas. Su nombre está fuertemente vinculado al Partido Comunista del cual ocupó algunos cargos. Alguna vez fue invitado por el Partido de Rusia y recibido con gran deferencia, pero su ideal de pintar murales en Rusia, específicamente en Moscú, nunca se logró. Nunca se ha sabido la razón de esta actitud de los dirigentes rusos que rechazaron la idea del muralismo de Diego.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, paradójicamente, Estados Unidos país epítome del capitalismo le invita desde 1930 hasta 1940 a pintar una serie de murales en San Francisco, Detroit y Nueva York. A propósito de estos murales, Rockefeller manda destruir los del Rockefeller Center al negarse Diego a borrar la figura de Lenin que aparece en uno de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">A la muerte de Frida Kahlo siguieron tres años más en la vida de Diego Rivera, quien falleció en 1957. Durante ese tiempo aparece en su vida amorosa la figura de Ema Hurtado, quien se dedica a administrar los bienes del pintor y abre una galería en lo que es hoy la Zona Rosa de la Ciudad de México, para así vender las obras del pintor. Pero junto a Ema Hurtado también convive con el artista la Sra. Raquel Dolores Olmedo, amante y compañera que últimamente se ha dedicado a reunir y cuidar la herencia antropológica (el Museo Anahuacalli) y pictórica del maestro.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1948 se le encarga un mural que debe pintar en el Hotel del Prado de la Ciudad de México, que denomina Sueños de una tarde dominical en la Alameda. Este mural, como muchos otros que pintó, se hizo popular por haber escrito la frase: &#8220;Dios no existe”, en un extremo del mural.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se dijo anteriormente la frase causó una polémica formidable entre los de izquierda y los de derecha; el arzobispo en turno Monseñor Martínez se negó a bendecir el Hotel del Prado y Diego tuvo que borrar la frase meses después. Curiosamente, el Hotel del Prado fue destruido durante el temblor ocurrido en el año de 1985, quedando intacto el mural, mismo que ha sido trasladado a un lugar seguro.</p>
<p style="text-align: justify;">El último mral público que pintó Diego Rivera fue en el año de 1953, es el frente del Teatro de los Insurgentes situado en la avenida del mismo nombre. También se desató la bronca católica cuando quiso pintar en la &#8220;gabardina&#8221; de Cantinflas la Virgen de Guadalupe, finalmente desistió de su propósito.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante para los fines de este trabajo sobre el carácter del artista hacer un breve comentario del mural Sueños de una tarde dominical en la Alameda.</p>
<p style="text-align: justify;">Ocupando la parte central del mural aparece la figura de Diego niño vestido a la usanza porfiriana, de un bolsillo le sale un sapo y de la parte inferior del saco le sale una delgada serpiente. Al lado del niño se encuentra la muerte que está vestida de blanco y lleva en la parte superior un enorme sombrero, es una réplica exacta de las calaveras que pintaba Guadalupe Posada, uno de los primeros Maestros de Diego. El esqueleto lleva en el cuello una boa que es la serpiente emplumada o Quetzalcóatl. A un lado de la muerte la figura de Guadalupe Posada y atrás de la muerte, entre ella y el niño, aparece Frida Kahlo que aún vivía muy enferma. También pinta al presidente Manuel Ávila Camacho y un familiar. Otros personajes de aquel tiempo aparecen en el mural.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante desde el punto de vista analítico detenerse a interpretar el mural. Pareciera que Diego ha reunido en una síntesis su pasado y su presente. Es un mural hecho para sí mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">El niño Diego es él mismo y también su gemelo arrebatado por la muerte que está a su lado, el sapo es una alusión a como se autodenominaba y un símbolo inconsciente de su autodevaluación infantil; el reptil que sale del saco es también una alusión a como se valoraba a sí mismo, algunas veces como lo confesó, Pérfido, Venenoso y Elusivo.</p>
<p style="text-align: justify;">La muerte es una anticipación que nadie puede negar, pero la vive festiva, sonriente, coqueta y mexicana, tal vez así vivió los últimos años cuando sabía que estaba con la muerte encima por el cáncer prostático. La Serpiente Emplumada es el símbolo de la historia azteca. Son las raíces telúricas de su pueblo que tanto amó. También hace un público reconocimiento al maestro Guadalupe Posada como si fuera y de hecho lo fue, su padre, en el sentido pictórico. Frida, la inolvidable Frida que junto con la muerte repite en el mural el eterno díptico femenino ahora es Frida y la Muerte, al fin y al cabo son las dos mujeres, y es a la Muerte a la que nunca vamos a engañar.</p>
<p style="text-align: justify;">Diego murió en el mes de noviembre de 1957 en su residencia del Anahuacalli, sus restos reposan en la rotonda de los hombres ilustres.</p>
<p style="text-align: justify;">El carácter del Pintor Diego Rivera ejemplifica mi tesis en la cual sostengo que no hay perfil determinado ni físico-psicológico en el artista. A mayor abundancia de datos remitimos al lector la famosa obra Vida de los más Excelentes Pintores, Escultores y Arquitectos del pintor y escultor renacentista Giorgio Vasari que muestra las múltiples personalidades de aquellos que adquieren fama y reconocimiento por su hacer artístico en esa época.</p>
<p style="text-align: justify;">Y así como la personalidad de Diego Rivera, que hemos tratado de esbozar en este trabajo, existen otros artistas de reconocido prestigio que mantienen otras y muy variadas expresiones del carácter que no se pueden agrupar en un sólo texto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero sería inadmisible que no hubiera algo que desde el punto de vista psicológico definiera al artista como la sensibilidad, la facilidad para el dibujo o la habilidad musical a temprana edad. Son posibilidades que muestra el artista a temprana edad, provenientes tal vez de primarias identificaciones objetales, tal como lo explicó en El Proceso de Identidad Artística. Sin embargo, existen casos en los cuales no hay antecedentes familiares de artistas o relación con alguien en que hubiera estimulado la inquietud hacia las bellas artes, tal es el caso del magnífico pintor Diego Rivera, para él no encontramos explicación alguna de su genio como artista de reconocido mérito mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</p>
<p style="text-align: justify;">Cardoza y Aragón, Luis. (1986) Diego Rivera. Los Murales de la Sec. de Educación Pública, Edit. S.E.P., México.<br />
Díaz Conty, Ricardo. El Proceso de Identidad Artístico.<br />
Espejo, Beatriz. (1986) Antología Tributaria Diego Rivera. Universidad Autónoma de México.<br />
Fernández, Justino. (1984) Arte Mexicano, Editorial Porrúa, México.<br />
Herrera, Hayden. (1986) Una Biografía de Frida Kahlo. Editorial Diana, México.<br />
Kris, Ernest. (1958) Psicoanálisis y Arte. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina.<br />
Kris, Ernest. (1979) La Leyenda del Artista. Editorial Cátedra, Madrid.<br />
Olmedo, Dolores. Revista Vértigo. Nov. y Dic. 1968, México, D.F.<br />
Paz, Octavio. Semanario Vuelta.<br />
Poniatowska, Elena. (1978) Querido Diego, Te Abraza Quiela. Editorial Diana Biblioteca Era, México.<br />
Ramos, Samuel. El Perfil del Hombre y en la Cultura de México.<br />
Rivera, Diego. (1960) Mi Arte, Mi Vida. Editorial Herrero, México.<br />
Rivera, Diego. Textos de Arte. Universidad Autónoma de México, 1986.</p>
<p style="text-align: justify;">Rivera, Guadalupe. Conferencia en la Alianza Francesa.<br />
Rivera, Ma. del Pilar. Mi Hermano Diego. Editorial S.E.P. Gobierno del Estado de Guanajuato, 1986.<br />
Wolfe D., Bertram. (1986) La Fabulosa Vida de Diego Rivera. Editorial Diana, S.E.P., México.</p>
<p style="text-align: justify;">*El autor es Psicoanalista Didáctico de ARPAC.<br />
**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.</p>
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		<title>REVISIÓN DEL CONCEPTO METAPSICOLÓGICO DE LA PULSIÓN DE MUERTE EN LA PATOLOGÍA DEL CARÁCTER</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 04:46:56 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Dr. Prisciliano de León D.*
Dr. José Luis Saucedo R.*
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-117" title="texto" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/texto1-150x150.jpg" alt="texto" width="150" height="150" /></p>
<p>Dr. Prisciliano de León D.*<br />
Dr. José Luis Saucedo R.*</p>
<p style="text-align: justify;">Freud en su trabajo sobre la interpretación de los sueños (1900) esperaba poder llegar a comprender las fases más tempranas del desarrollo filogenético y también del propio desarrollo de la raza humana, descubrir lo anímicamente innato y poder reconstruir las fases más tempranas y oscuras del desarrollo del ser humano, estableciendo enlaces entre lo biológico y lo emocional. Fisher, figura destacada tanto en el psicoanálisis como la neurofisiología, intentó crear uno de estos puentes y llenar las expectativas de Freud.</p>
<p style="text-align: justify;">Fisher nos dice: &#8220;Entre los sucesos arcaicos conservados por el sueño, podemos agregar ahora los períodos MOR, activados del arqueosueño, regulados por las partes viejas del cerebro y nos remiten no sólo a la herencia arcaica de la humanidad, sino, aún más lejos, hasta la filogenia de la especie humana&#8221; (Fisher 1973, p. 145).</p>
<p style="text-align: justify;">El alcance de sus descubrimientos sobre el dormir y el soñar y los ciclos peneanos en el hombre, y la difícil situación de poder explicar períodos del sueño, como en el caso de la angustia en las pesadillas en la fase IV del dormir y el fracaso del yo para controlar angustia, constituye una excepción de algún tipo a la teoría de la realización de deseos. Aunque él mismo, como otros investigadores (Shur, 1966), no creen que operen más allá del principio del placer bajo el predominio de la compulsión a la repetición como apoyo a la teoría del instinto de muerte (Freud 1920-1933).</p>
<p style="text-align: justify;">Admite, al igual que Freud (1920, Más allá del principio del placer), que este tipo de pesadillas obedece a una intención más primitiva que la de conseguir placer y evitar el displacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Laplanche y Pontalis (1977) nos comentan sabiamente: &#8220;Por lo demás estas dos tendencias han continuado distinguiéndose, en la medida en que corresponden a dos tipos de energía, una libre y otra ligada y a dos modos de funcionamiento psíquico (proceso primario y proceso secundario).” Desde esta perspectiva, la tesis de pulsión de muerte puede verse como una reafirmación de lo que Freud consideró como la esencia misma del inconsciente, en lo que éste ofrece de indestructible y de arreal.</p>
<p style="text-align: justify;">Freud asigna a la sexualidad (1938) que la meta de eros consiste en crear unidades cada vez mayores y mantenerlas: es la ligazón; el fin del impulso de muerte es, por el contrario, disolver los conjuntos y de este modo destruir las cosas. Ambos conceptos controvertidos y ambiguos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las distintas ideas sobre el narcisismo primario serían en Freud la mencionada en 1916, Conferencias de Introducción al Psicoanálisis (1916-1917), Conferencia XXVI, la teoría de la libido y el narcisismo: “La sexualidad es la única función del organismo viviente que se extiende más allá del individuo y está involucrada con su relación con las especies. La catexia de energía que el ego dirige a los objetos de sus deseos sexuales se denomina libido, a todas las demás, las cuales son enviadas por los instintos de auto-conservación, se les llama interés”.</p>
<p style="text-align: justify;">“En el soñador se restablece el estado original de distribución de la libido, es el total narcisismo, en el cual el interés del ego y la libido, aún unidos e indistinguibles, residen en el ego auto-suficiente. El narcisismo es el complemento libidinal del egoísmo. El egoísmo sólo toma en cuenta el beneficio del individuo; cuando hablamos de narcisismo consideramos su satisfacción libidinal&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Este concepto se transforma en Introducción al narcisismo (1914) como un complemento libidinoso del egoísmo del instinto de conservación (p. 73) en donde se enfatiza el narcisismo a las pulsiones sexuales, por oposición a las pulsiones de auto-conservación (J.C. Kusnetzoff, p. 100). Se retoma el concepto en Duelo y melancolía en 1917. Después en Psicología de las masas y análisis del Yo (1921), en donde formula los dos tipos de identificación narcisista e histérica. En el desarrollo libidinal del individuo, Freud reorganiza los conceptos de impulso de vida y como exigencia clínica (Caso Schreber y El hombre de los lobos) concluye el impulso de muerte (1920). En 1933 en Nuevas lecciones introductorias reaparece el concepto de narcisismo y desarrolla una serie de planteamientos en los cuales queda enmarcado el ideal del yo, supeditado a las funciones super-yoicas, pero donde nuevamente queda fuera el concepto de la pulsión de muerte que planteara en el comienzo del desarrollo de la teoría analítica y que muy pocas veces es retomado posteriormente.</p>
<p style="text-align: justify;">Queda en definitiva como impulso de vida la suma de conceptos anteriormente usados (pulsión de vida, pulsión sexual, pulsión de autoconservación, pulsión del Yo) en el trabajo de 1938, Esquema del psicoanálisis. En la teoría de los instintos define de nuevo la dualidad de las dos pulsiones básicas, la pulsión de vida (la ligazón) y la pulsión de muerte, como deshacer conexiones y destruir. Menciona también que la cuota total del libido disponible se almacena en el yo, y a este estado se le denomina narcisismo primario y dura hasta que el yo empieza a catectizar a las representaciones objetales con la libido, y transformar la libido narcisista en libido objetal. A lo largo de toda la vida existe un inter-juego de retirada y depósito de la libido en el yo y de los objetos.</p>
<p style="text-align: justify;">De los conceptos de muerte nos han hablado Bion en 1972, Klein en 1938-1968, los conceptos de gemelo y figura especular representando a las partes proyectadas de la escisión interna en la posición esquizoparanoide impidiendo el elaborar duelos y también como una forma de conservar el objeto en sus partes buenas. En nuestro medio, Solís Garza nos muestra &#8220;El narcisismo negativo&#8221; (1976), &#8220;El narcisismo negativo corporal&#8221; (1977) y &#8220;El duelo corporal de los narcisos&#8221; (1982). Una revisión de conceptos como: la catectización del self en un mayor porcentaje por tanatos que por eros, y una serie de elementos, a saber: a) un carácter narcisista, b) disociación mente-cuerpo, y c) el predominio tanatos somático. También se incluye en concepto del doble en la disquisición de Rank (1971): idéntico, anterior y antagónico, de donde los introyectos somáticos cargados de afectos o del conflicto que personifica al doble antagónico, adicionando el doble futuro (la senectud) y el inmortal, ambos conceptos desarrollados por Solís Garza.</p>
<p style="text-align: justify;">En síntesis, nuestra idea sería que tanto por la vía de lo que Freud ya escribió, como por la vía de la investigación neurofisiológica, apoyando a la teoría de los impulsos, junto a las inquietudes de numerosos psicoanalistas (Bion W, Winnicott, Klein, Dupont M.A., Green A., Sami-Alí, M. Masud y R. Khan), más nuestra experiencia diaria, nos llevan a replantear y a pensar en la vigencia de la teoría de la pulsión como generadora de enfermedad y a reconsiderar cuando menos en forma especulativa conceptos que se estiman conocidos u obsoletos.</p>
<p style="text-align: justify;">La gravedad de la enfermedad del carácter, con sus variedades sintomatológicas, la desesperanza llevada por la repetición, las tendencias sado-masoquistas y la destrucción son sembradas a cada momento, coincidiendo su efecto y repercusión inmediatas de daño, dolor y destrucción por el paciente y su incapacidad para modificarlas. Nos lleva a pensar que en las patologías del carácter tanto en adultos como en jóvenes encontramos esta pulsión de muerte, anclada desde donde nosotros las vemos, en el narcisismo primario.</p>
<p style="text-align: justify;">En el carácter enfermo, la compulsión a la repetición, la tendencia auto destructiva, la incapacidad de adaptarse y ante todo la tendencia de reducir las tensiones al nivel más bajo, muy cercano al cero absoluto (1924, principio económico del masoquismo; principio ya mencionado en la primera etapa de su construcción metapsicológica encontrada en el proyecto, 1895; principio de la &#8220;inercia&#8221; y mostrando como este principio se convertía en una tendencia, la de mantener una constancia, el nivel de tensión, Qn=0) junto con la envidia son síntomas fundamentales para la comprensión clínica y su tratamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos pone a pensar en un narcisismo letal, que emplee al paciente hacia una resistencia al cambio. Siguiendo a Freud nos aproximamos a través de otras vías, como suele encontrarse en la literatura y en la poesía.</p>
<p style="text-align: justify;">EL CULTO DEL HÉROE</p>
<p style="text-align: justify;">Así intituló Don Alfonso Reyes un trabajo que hiciera sobre la religión helénica, en donde señalaba: &#8220;El héroe es el eslabón teórico entre el difunto y el Dios. Las tres jerarquías difuntos, héroes y dioses coexisten en diversos grados del culto. Entre ellos se advierte un movimiento interior, como cuando se mezclan líquidos de densidad distintas&#8221;. Señala la importancia de la muerte y dice en sus notas sobre el rito fúnebre: &#8220;El antecesor difunto ampara la familia; el héroe a la ciudad; el dios al mundo&#8221;. Se deja ver en sus notas que para los griegos el muerto no moría del todo, seguía formando parte de la familia aunque supuestamente definían que &#8220;en principio, pues, la muerte es un estado definitivo. El muerto se considera compuesto de un elemento material y uno espiritual&#8221;, prosigue, &#8220;surge en la religión griega la necesidad de fantasear con el doble, con el propósito de perpetuar en forma material al muerto, se eligen sucedáneos en la encarnación zoológica, el doble escapa de su vestidura humana bajo la verdadera apariencia animal siendo representada preferencialmente por la serpiente y el ave. La serpiente es símbolo de lo que vive enterrado y también de lo que se rejuvenece y renace al mudar la piel. El ave corresponde a las epifanías y figuraciones divinas en la remota cultura egea”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Son características de los héroes míticos de que se exceptúan los simples mortales ascendidos a héroes-el ser hijos de héroes o bastardos de dioses&#8221; (p. 261).</p>
<p style="text-align: justify;">En la teoría psicoanalítica sería traducido al concepto de narcisismo todo este pensamiento filosófico literario de la cultura religiosa griega narrada por Don Alfonso. El concepto de narcisismo en la obra de Freud varía de acuerdo al momento del desarrollo de la teoría psicoanalítica. Se le consideró en un principio como sinónimo de perversión sexual, por la predilección del sujeto por su propio cuerpo, término empleado por Freud y a su vez tomado de Havelock Ellis y Nacke. Otros autores como Klein se han ocupado del desarrollo muy temprano del humano, pero aunque se encarguen intensamente de hablarnos del impulso de muerte deja de lado el concepto de estructura narcisista. Parece suceder en otros autores lo mismo, tal como señala A. Green que &#8220;H. Rosenfeld intenta esta integración conceptual, que no es vista en H. Segal, ni en Meltzer, ni en Bion y que sí dejan de lado desarrollos esclarecedores y profundos como los de Winnicott y los de E. Jacobson cuya obra no es suficientemente apreciada&#8221; (p. 14).</p>
<p style="text-align: justify;">Si las resistencias caracterológicas se arraigan en defensas narcisistas, será ésta la intención en la técnica psicoanalítica del carácter el entender las mismas, particularmente es nuestra intención buscar huellas de aquel concepto que Freud dijera en sus primeros desarrollos sobre el impulso de muerte y del cómo se manifestaría posteriormente en el desarrollo de la personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que en la transferencia los narcisistas nos ignoran como si la presencia del deseo estuviera centrado en sí mismos (Green, A. p. 18). El deseo implica la búsqueda del objeto, la fusión con él mismo y después diferenciarse con su objeto primario para llegar finalmente al principio de realidad. En esta interacción muy temprana, sujeto-objeto, en este movimiento rítmico se va generando la adquisición del factor temporal así como espacial y el aprendizaje de la postergación de la satisfacción.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvemos con el difunto. Se habló de un principio de identificación primaria a la cual se le llamó narcisista, donde hay una amalgama indiferenciada del yo con el objeto a la que Winnicott llamó objeto-subjetivo, y si este modo de identificación temprana así llamada narcisista persiste y si hay manera de poderla rastrear hasta el período en el que &#8220;el yo se fusiona con un objeto que es mucho más una emanación de él mismo que un ser distinto y reconocido en su alteridad&#8221; (Green, A. p. 22), es también cuando en una fase inmediata posterior empieza el yo en un proceso muy temprano a diferenciarse del no yo y que a su vez se encuentra muy propenso al impacto de las desilusiones que se derivan con el objeto primario, pudiendo desencadenarse patologías severas (autismo, psicosis, etcétera). La paradoja sucede tal como la referirá Freud, el objeto es fuente de satisfacción y de conflicto con el yo y pareciera que desde el punto de vista económico una salva-guarda para el yo es la solución hacia una situación neutra, es el anclaje de su seguridad.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la satisfacción del yo no incluye al objeto, la identificación narcisista ha rebasado la relación con su objeto primario por las reiteradas decepciones que provienen del mismo o de las figuras parentales o sustitutos, o bien, percibe en ocasiones una abierta actitud de amenaza por lo cual la búsqueda de satisfacción se dará con base en la exclusión del objeto, creándose una zona de vacío equivalente a la muerte, &#8220;la realización alucinatoria negativa del deseo se ha convertido en el modelo que gobierna la actividad psíquica, no el displacer, lo neutro ha reemplazado al placer; por ejemplo el ascetismo, la anorexia nervosa, etcétera&#8221; (Green, A. p. 23).</p>
<p style="text-align: justify;">Esto nos lleva a un desarrollo conceptual, que de acuerdo con Green en la lectura que hace de Freud, nos hablaría que desde el punto de vista del manejo de la excitación ésta es llevada a cero (Freud, Una psicología para neurólogos, 1895); así pues el yo contemplado desde este punto de vista se encuentra entre tendencias contradictorias con la realidad, o hacia un viraje que lo lleva al estatismo petrificante, o bien la alternativa de la búsqueda de un objeto idealizado encontrado en el &#8220;doble&#8221;. Por los trastornos que en el yo se observan se genera un fenómeno que se ha dado en llamar &#8220;fenómeno especular&#8221; observado en sueños, fantasías, recuerdos infantiles o en patologías muy regresivas. Estos fenómenos frecuentemente son vistos en personas con problemas de identidad. O. Rank señala en el &#8220;doble&#8221; la función defensiva del yo que precisamente ante la amenaza de muerte y por la fijación narcisista genera un fenómeno del doble, e intervienen en este fenómeno mecanismos de división y proyección interna (María C. Melgar, p. 345).</p>
<p style="text-align: justify;">En la literatura encontramos ejemplos muy acabados en donde se interpreta espléndidamente el fenómeno del doble, o del espejo. Sin pretender abundar en los ejemplos recordaremos a Borges quien alude al fenómeno de espejamiento tanto en su obra poética como literaria en general; recordaremos esta rima del espejo (Borges, 1977, p. 538):</p>
<p style="text-align: justify;">Yo temo ahora que el espejo encierre<br />
el verdadero rostro de mi alma,<br />
lastimada de sobras y de culpas<br />
el que Dios ve y acaso ven los hombres.</p>
<p style="text-align: justify;">El fenómeno del doble denotaría el &#8220;estado ideal del ser&#8221; y también, como antes se ha dicho, aspectos amenazantes secundarios a la desilusión con el objeto primario donde se recreara en la fase simbiótica.</p>
<p style="text-align: justify;">En la obra literaria de O. Wilde, El retrato de Dorian Grey, muestra esta dualidad de narcisismo al que Green, A. denomina “narcisismo de vida, narcisismo de muerte”, compartiendo ambos la misma escindida identidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El análisis del carácter, así pues, es el análisis de la identidad. Winnicott enfatiza la trascendencia de la relación madre-hijo, a la cual llama &#8220;relacionalidad básica del yo&#8221; (N. Yampey, p. 372); cuando falta esta forma de relación se suscitan las alteraciones de la identidad como resultado de una &#8220;presencia o ausencia de un sentimiento de realidad y de mismidad&#8221; (Yampey, p. 372). Cuando el objeto primario no contiene al sujeto adecuadamente el narcisismo desborda al objeto. Esta falta de contención proyecta la imagen de sí mismo creando un reflejo idéntico. De este momento se derivan conceptos de espacio y tiempo en el vaivén relacional con el objeto primario. El fenómeno especular genera imágenes idénticas si el objeto primario no es indiscriminado de sí mismo, y no existe por ende distinción del adentro y el afuera. Esto se puede ver con mayor claridad en el delirio, como es en el caso de Schreber que &#8220;devuelve el sujeto su propia imagen porque está  moldeada en la misma materia que él&#8221; (Sami-Alí, 1984, p. 34). Desde el punto de vista de este autor toda proyección en un principio es hacia el soma y todo remite a lo visual, &#8220;aún las voces” (Caso Schreber), e intercambia en este juego de lo indiferenciado. Malcom Pines (p. 37) nos reitera esta idea cuando nos dice que los pacientes que exhiben esta grandiosidad del self es como una actitud defensiva principalmente para mantener &#8220;una cohesión del self, y que por tanto dependen de una confirmación del medio ambiente a través del espejamiento de la existencia de este self grandioso&#8221;. Sin embargo, es importante tomar en cuenta que este fenómeno de espejamiento se da en dos términos, recordando a Winnicott, si es sólo el reflejo de sí mismo, como en el caso Schreber, o de las patologías psicóticas, o si rememora el espejamiento del rostro materno, o sea un lugar &#8220;dentro de lo cual se mira” (Esperanza Pérez de Pl , p. 89). Sabemos también que cuando hay un atore en el espejamiento, además de la falla primaria con el objeto, es porque falta la presencia del padre el cual actuaría como irruptor de este vínculo simbiótico, y queda sin expresión el mensaje edípico.</p>
<p style="text-align: justify;">La proyección intensa hacia el exterior por falta de reconocimiento del objeto conduce a estados de despersonalización por falta de interioridad de este objeto; el sujeto en tales condiciones se vuelve &#8220;exterior a sí mismo&#8221; (Sami-Alí, 1984, p. 37).</p>
<p style="text-align: justify;">Los mecanismos de escisión y de proyección se dan como hemos dicho en la paranoia, en donde los objetos depositarios de esta proyección pueden no representar necesariamente la cosa nombrada, es decir, pueden permutarse los objetos. En Shreber la percepción de dios que es, &#8220;así dios no es una síntesis racional de los contrarios, sino una totalidad imaginaria cambiante, inasible, sometida a presiones contradictorias, cada parte de dios es el propio dios, cada parte de la totalidad es también la totalidad&#8221; (Sami-Alí, 1984, p. 40).</p>
<p style="text-align: justify;">El fenómeno especular repetido al infinito, la imagen que es la misma imagen, y la incapacidad de ser, o de indiferenciarse con el objeto primario (N. Masaud y R. Khan, p. 118), nos habla de que el niño antes de pasar a la etapa de sujeto es objeto de una idolización, es visto y tratado originalmente como un ídolo de tal suerte que encuentra terreno propicio en una internalización patológica que refuerza mecanismos intra-psíquicos de naturaleza narcisista, aprendiendo tempranamente esta disociación &#8220;en el seno de la experiencia de sí mismo&#8221;, empobreciéndose los mecanismos reparatorios por falta de la percepción del objeto externo-interno o utilizando sólo defensivamente este mecanismo reparatorio ante las tendencias sádicas primitivas que son negadas por la madre, evitando la capacidad reparadora del hijo. Estas observaciones las citan los autores antes mencionados particularmente en las patologías tales como las perversiones, despersonalizaciones, etcétera. N. Masaud y R. Khan citan tres componentes que el perverso establece consigo mismo y con su objeto, &#8220;a saber: la idolización, la idealización y la identificación narcisista. En la idolización, el objeto es tratado como fetiche sagrado. En la idealización sólo un aspecto del objeto se ve dotado de una cualidad muy intensa. Finalmente, en la identificación narcisista, el objeto es utilizado como espejo de sí en un intento de esconder sentimientos de inferioridad y de no valor&#8221; (N. Masaud y R. Khan, pp. 122-123).</p>
<p style="text-align: justify;">La incapacidad de la percepción del objeto primario lo lleva a la expresión de un &#8220;amor helado&#8221; (Green, A. p. 222). Por la desinvestidura que experimenta el sujeto y no tanto &#8220;por la ambivalencia que se observa en el depresivo&#8221;, puede surgir en el coro defensivo del narcisista una sexualización intensa que satisface deseos pre-genitales. También es cierto que la incapacidad de distinguirse del objeto primario lo lleva al miedo de la confusión psicótica por la limitación de la distinción de lo interno-externo, remitiéndolo a defensas anales para manutención de un orden con la realidad, así pues &#8220;el principio del placer parece obrar por cuenta de la pulsión de muerte&#8221; (Green, A. p. 257), aunque Freud a lo largo de su obra cambiara este concepto de angustia de muerte por el de angustia de castración. Freud mismo nos habla del amor como un elemento empobrecedor del narcisismo en vista de que la sobrestimulación del objeto limita al yo de esta libido, en donde el narcisismo positivo &#8220;se debe aunar su doble invertido que propongo llamar narcisismo negativo&#8221;, y en donde este último concepto conduce al elaborado por Bárbara Low del Nirvana y que Freud señalara como el Qn=0, es decir, la libido llevada hacia su nivel más bajo; en el dormir sin sueños cuya aproximación a este estado del Nirvana o del narcisismo primario, representante las pulsiones de muerte, &#8220;el reposo mimético de la muerte&#8221; (Green, A. p. 260), que se ejemplifica con el anoréxico cuya inhibición general lo conduce a la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">En suma, el yo temprano que no ha logrado discriminación adecuada con el objeto primario sufre, podemos inferir, una duplicidad con base en la exigencia intra-estructural (diferentes instancias del aparato mental, en particular el ideal del yo) y la realidad misma. Basado en un principio económico busca reducir su tensión interna al mínimo posible, buscando una solución tentativa &#8220;a través de la síntesis de sí mismo&#8221; (Green, A. p. 151), y cuando éste falla viene como consecuencia la identificación con el objeto y el anclaje libidinal encadenante con el mismo. Sin embargo, debido al poco conocimiento que el sujeto tiene del objeto, éste se puede tornar desconocido para él y por lo tanto no distinguiendo o deformado la realidad en base a las proyecciones, que como en el caso Shreber se observan en el nivel delirante, en donde es de suponer que el objeto externo ha dejado de ejercer una &#8220;función de espejo, de continente y de yo auxiliar&#8221; (Green, A. p. 139). Remite como consecuencia de una decepción muy temprana con los objetos parentales en donde con base en una inermidad del yo se genera una angustia regresiva ante las amenazas de las necesidades pulsionadas ya mencionadas y contra el objeto primario. Aparecen estados de gran angustia por la falta de continente especular; el mismo yo se ve seriamente amenazado por las pulsiones de destrucción expresando intensamente un narcisismo negativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si entendemos el narcisismo primario, como lo plantea Green (p. 126), veremos involucrados, como creo que ha quedado escrito a lo largo de este trabajo, &#8220;a una totalidad auto-suficiente e inmortal cuya condición es el auto-engendramiento, muerte y negación de la muerte a la vez&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Es pues necesario precisar, la patología del carácter es ante todo una falla en la identidad, desde las fases más tempranas del desarrollo, y anclada en el narcisismo primario con una fijación mayor o menor dependiendo de las series complementarias a la pulsión de muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalizaremos este trabajo con un fragmento del cuento de Borges (1984, p. 14), &#8220;en aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaba, como ahora, incomunicados. Eran, además muy  diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano vivían en paz; se entraba y se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del emperador amarillo prevalecieron. Este rechazo a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo sacudirán ese letargo mágico&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</p>
<p style="text-align: justify;">Bion, W.R. (1972). “El mellizo imaginario” en Volviendo a pensar. Ed. Hormé. PP. 12 ss.<br />
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<p style="text-align: justify;">*Psicoanalistas titulares de ARPAC.<br />
**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.</p>
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		<title>CARÁCTER Y ERRORES DE PRONÓSTICO</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 04:36:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Dr. Alejandro Tamez Morales*]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-117" title="texto" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/texto1-150x150.jpg" alt="texto" width="150" height="150" /></p>
<p>Dr. Alejandro Tamez Morales*</p>
<p style="text-align: justify;">Voy a referirme hoy a los errores en que incurrimos al evaluar pacientes, y sugerir psicoanálisis como una solución a lo que están buscando. Es decir, cuando nos equivocamos en la apreciación de lo que va a ocurrir en la situación analítica.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunas ocasiones decimos que un paciente es candidato ideal para psicoanálisis y resulta que abandona pronto la experiencia. Otras veces, pensamos de un enfermo: &#8220;este se desorganizaría si sólo se reclina en el diván&#8221;, lo tomamos en una psicoterapia y pronto comprendemos, o el paciente mismo nos lo hace saber, que nuestro trabajo debiera ser más analítico.</p>
<p style="text-align: justify;">Preguntémonos ahora que es pronóstico (Px.). El diccionario tiene la siguiente definición: &#8220;Es una predicción o suposición de las cosas futuras, hechas por la observación de algunas señales&#8221; (Gueventter, 1952). En medicina se refiere al desenlace de un proceso morboso. En psicología solemos utilizarlo para decir si el paciente se va a recuperar de sus conflictos emocionales. En este trabajo me voy a referir, cuando diga Px, a la aplicación del concepto como predicción de la evolución de la situación analítica.</p>
<p style="text-align: justify;">Es pertinente aclarar que el Px abarca ambos componentes del proceso, ya que no es exclusivo del paciente, ni el que sus síntomas o problemas se eliminen, tampoco sería exclusivo del analista, es decir, que sea un buen paciente para &#8220;análisis&#8221;, incluso si eso significa que el paciente asista a todas sus sesiones, pague a tiempo y parezca que hable todo lo que se le ocurre. Para propósito de este trabajo se considerará  buen pronóstico cuando el paciente y el analista que se encuentran inmersos en la situación analítica quedan con el sentimiento de haber dedicado su tiempo en algo que resultó de beneficio para los dos, independientemente de los afectos que se generaron en ambos, todo esto a través de la resolución de la neurosis de transferencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con respecto al problema de la cura (Lacan, 1958), ésta no se refiere a la resolución de los síntomas del paciente, el caracterópata incluso no los tiene; tampoco se refiere a conducirlo por el camino de la normalidad, difícil definir eso, yo no lo sé, los que creen saberlo condenan a los pacientes a ser extensiones narcisistas de ellos. La meta del psicoanálisis es, a mi entender, el develar lo inconsciente logrando esto a través del proceso analítico, un tanto complicado y extenso, en el que se da un desarrollo especial de relación que llamamos neurosis de transferencia, y que al resolverla ocurre un entendimiento o insight de lo inconsciente, y esto provee al paciente de una excelente  herramienta para  hacer cambios  en su vida, si es que así lo desea éste. Con esto quiero decir que el analista solamente desea analizar, no desear por el paciente, ni decidir por éste los cambios a realizar, puede ser inclusive que el paciente decida no hacerlos, de todas maneras el análisis llega a su término.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo dicho en el párrafo anterior ha provocado polémica en algunos grupos de psicoanalistas, algunos critican la postura psiquiatrizada de pretender curar síntomas y problemas de carácter a través de una técnica especializada llamada psicoanálisis, argumentando que eso es como ubicar al psicoanálisis como una &#8220;criada&#8221; de la psiquiatría. A mí entender esto puede ser verdad sólo parcialmente, si pensamos que no sólo se discuten maneras de pensar el psicoanálisis, sino también fidelidades y aspectos políticos intergrupales. Estoy de acuerdo en que se pervierte el sentido del análisis cuando se desea algo más que analizar, es decir, el analista desea que el paciente &#8220;haga algo&#8221; específico para considerarlo &#8220;mejorado&#8221; por el análisis; pero esto es verdad parcialmente, porque yo quisiera saber si alguien puede no desear, controlar sus deseos. Al analista se le puede exigir, y así debe ser, que controle sus actuaciones, pero no sus deseos.</p>
<p style="text-align: justify;">La única manera que he entendido para controlar estas actuaciones del deseo de curar es teniendo muy clara la identidad de analista, es decir, que el deseo de analizar predomine sobre el natural deseo de que alguien haga algo que uno piensa que es correcto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay varios deseos del analista que podemos descubrir en un análisis: 1) el deseo de analizar, 2) el deseo de que el paciente desee analizar, 3) el deseo de que el paciente haga cambios internos y externos que éste mismo decida y 4) el deseo de que el paciente &#8220;haga algo&#8221; específico que represente lo que el analista considera correcto. Los primeros tres están en todo análisis, el cuarto se presenta en ocasiones y si se actúa se pervierte el análisis. Los primeros dos se confiesan abiertamente, el tercero no; aún así, aunque no confesemos y actuemos nuestro deseo de que el paciente haga cambios intrapsíquicos que se reproduzcan externamente en conducta, cambios para los que el análisis le brinda las herramientas al paciente para elegirlos, es importante no confesarlo y actuarlo por razones técnicas, no pertinentes a este trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo resultante es, por supuesto, una prescripción paradójica, bien señalada por Watzlawick (1973), que al igual que otras paradojas en psicoanálisis, como la de asociación libre, en la que se le pide al paciente que haga algo que de antemano sabemos que es imposible de realizar. En el caso del curar, le enviamos al paciente un mensaje que podríamos traducir así: &#8220;mi deseo es analizar, no cambiarte, esto último es asunto tuyo&#8221; encierra la paradoja de que en el fondo todos sabemos que el analizar provoca que el paciente se mueva y cambie, cumpliendo así con el otro deseo del analista, de que el paciente cambie. Esto se parece al caso del padre del adolescente que desea que éste haga algo y lo logra -paradójicamente- al no pedírselo.</p>
<p style="text-align: justify;">Me he detenido en esta controversia del cómo conceptualizar el curar en psicoanálisis, ya que afecta la manera de pensar el Px, que a mi juicio provoca algunos de los errores de apreciación de éste.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, es indiscutible que Px. está íntimamente ligado a su hermano el diagnóstico psicoanalítico. Garza-Guerrero nos aclara (1983, 1989) que éste consta de tres ejes fundamentales. El primero se refiere a lo sindromático; el segundo, al diagnóstico caracterológico; y el tercero, al nivel de organización psicoestructural. Intentaremos analizar la influencia de cada uno en errores del Px. y una consideración más en cuanto a aspectos inherentes al analista.</p>
<p style="text-align: justify;">Me voy a estar refiriendo al célebre trabajo de Chediak (1979) quien divide las reacciones del analista hacia sus pacientes en cinco tipos: a) entendimientos intelectuales, b) respuesta general al paciente como una persona, c) la transferencia del analista hacia el paciente, d) la contratransferencia del analista, y e) identificaciones empáticas. Chediak les llamó propiamente contrarreacciones a los incisos b), c), d) y e).</p>
<p style="text-align: justify;">I. ERRORES EN EL DIAGNÓSTICO FENOMENOLÓGICO</p>
<p style="text-align: justify;">Parece obvio, pero hay que decirlo, cuando hay confusión en el nivel sindromático se cometen errores, por consecuencia, en la apreciación del Px. Podríamos empezar por considerar la pobre experiencia de un entrevistador novel, el no conocer los cuadros caracteropáticos puede provocar que se realicen malas predicciones e indicaciones. En otras ocasiones nos dejamos llevar por información proporcionada por el paciente y hacemos diagnósticos acelerados (Caso Número 1). Aquí podríamos localizar las reacciones del analista por entendimientos intelectuales (Chediak, 1979).</p>
<p style="text-align: justify;">Es frecuente que se utilicen clasificaciones antiguas e indicaciones por ende equivocadas, por ejemplo, pensar hoy en día que las crisis disociativas que antiguamente se clasificaban como neurosis histéricas se traten, todas ellas, de pacientes de este tipo de organización y por ende que sean de buen Px para psicoanálisis.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra apreciación equivocada es el hacer una relación directamente proporcional entre la apariencia del paciente fenomenológicamente hablando y el Px. Por ejemplo, si el paciente es agresivo, pensar que es de mal Px, si relata que tiene malas relaciones interpersonales, pensar que es igual a mal Px, y llegar al extremo un tanto ridículo, que los únicos pacientes para psicoanálisis son los que están sanos.</p>
<p style="text-align: justify;">II. ERRORES DE DIAGNÓSTICO ESTRUCTURAL</p>
<p style="text-align: justify;">Como habíamos señalado, Garza Guerrero (1983, 1989) propone que diagnóstico en psicoanálisis debe incluir consideraciones psicoestructurales, dividiéndolas en tres organizaciones, psicótica, limítrofe y neurótica, y propone variables para diferenciarlas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante no guiarse sólo por el diagnóstico sindromático, ya que ocurren serios errores de Px. Es frecuente ver que se piense en diagnóstico de histeria como sinónimo de psicoanálisis, basta recordar el célebre trabajo de E. Zetzel (1969) &#8220;La así llamada buena histérica&#8221;, que al igual que H. Solís (1989) las clasifica  en 4 niveles, según su organización de personalidad, siendo las de nivel más bajo, de mal Px. para psicoanálisis.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, no siempre que un paciente presenta severas alteraciones en su conducta sexual podemos pensar que es de bajo nivel organizacional. Un ejemplo es aquella persona con severa promiscuidad sexual, histérica, de nivel neurótico, guiada por intensos sentimientos de culpa.</p>
<p style="text-align: justify;">En otros casos los pacientes parecen estar bien organizados externamente en su vida, y  la carencia de ansiedad y síntomas hace pensar en una organización neurótica, sin embargo, también se ven pacientes limítrofes en esas condiciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay pacientes neuróticos de mal Px. por el grado de sus resistencias, o por lo anquilosante de su estructura, y hay enfermos psicóticos con buena evolución en una situación analítica. Por lo tanto no podemos decir que sea el único factor Px. el nivel organizacional, pero sí de gran importancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Kernberg (1977) nos señala como factores de buen Px. que el paciente tenga en su historia relaciones de objeto estables, aunque fueran conflictivas; y un nivel de integración superyoica lo suficiente como para empatizar con los valores del analista y poder trabajar juntos.</p>
<p style="text-align: justify;">III. ERRORES DE PX Y DIAGNÓSTICO CARACTEROLÓGICO</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí me voy a referir a la influencia que sobre el Px. tiene el conflicto psíquico, responsable de la conformación de la estructura de carácter que en particular existe en cada paciente. Podemos decir que este punto se refiere a la respuesta general del terapeuta al paciente como persona y un tanto a las identificaciones empáticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos por ejemplo pacientes con muy mal Px, aún siendo de organización neurótica, aquellos pacientes masoquistas que tienen la tendencia a hacer reacciones terapéuticas negativas, tempranamente descritos por Freud (1923), y que al primer progreso terapéutico abandonan el análisis por no tolerar la mejoría (Caso Número 1).</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, está la patología narcisista, que por su muy particular manera de ser no es extraño que el paciente dé la apariencia de una persona con problemas sencillos, o de tratarse de un neurótico y que su cooperación va más allá del simple insight. Aquí también podríamos englobar a pacientes con personalidad antisocial que nos hacen pensar en un excelente Px.</p>
<p style="text-align: justify;">La explicación de estos últimos casos se debe a la manera tan fácil como estos pacientes tienden a seducir al analista y atraparlo en esa fusión del self real, objeto real y self ideal (Kernberg, 1970 y 1974; Garza Guerrero, 1980).</p>
<p style="text-align: justify;">IV. CONTRARREACCIONES DEL ANALISTA Y ERRORES PRONÓSTICOS</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí nos interesan principalmente los incisos c) y d), la transferencia y contratransferencia del analista. En cuanto a la primera poco podemos decir, ya que la tendencia a transferir en cada terapeuta tiene su idiosincrasia personal. Se refiere aquí a la tendencia a reaccionar de una manera uniforme a ciertos pacientes y cometer errores en el juicio diagnóstico y Px. por conflictos inconscientes del analista. Por ejemplo, un terapeuta con una madre posesiva puede tener problemas en evaluar a mujeres posesivas, etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;">En ocasiones por problemas inherentes a la situación externa del analista puede mal interpretar la información, por ejemplo, existen casos en que uno considera distorsionada la información que propone el paciente, esto por influencia de una tercera persona a quien de antemano uno le otorga el crédito (Caso Número 2). Otro ejemplo es el ver con frecuencia la influencia de la edad del analista en la apreciación de cierto tipo de pacientes. He observado que analistas mayores dan frecuentemente mejores pronósticos que los jóvenes, aludiendo a su experiencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Influyen también las condiciones del paciente no directamente relacionadas con su psicopatología, me refiero al nivel socioeconómico del paciente. A manera de broma en la Clínica Nova los médicos internistas frecuentemente me dicen: &#8220;Ustedes, cuando reciben a un paciente de apellido de cuatro letras y que está  bien económicamente, dicen: ‘Usted es una persona estresada por su trabajo y exigencias sociales, las cuales le han provocado dificultades con sus hábitos de ingestión de bebidas alcohólicas y necesita un psicoanálisis a largo plazo para poder descubrir las frustraciones de su infancia&#8217;, pero si se trata de una persona de bajo nivel socioeconómico, por el mismo problema le dicen: `Usted es un pobre borracho sin remedio&#8217;&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">En el nivel contratransferencial, hay pacientes que hacen reacciones transferenciales severas y agresivas, y tienen la tendencia a &#8220;caer gordos&#8221;. No es raro que analistas contrarreaccionen a esta agresión, con pobre tolerancia a ésta, no pudiendo ser continentes (Bion, 1963) de las manifestaciones primitivas de mecanismos defensivos como identificación proyectiva, reaccionando entonces el terapeuta con contraidentificaciones proyectivas (Grinberg, 1963) contestando en forma inmediata y agresiva con su mejor revólver, las interpretaciones prematuras y en forma de &#8220;balazo&#8221; (De León y Tamez Morales, 1984), y si éstas no hieren al paciente, sacan las metralletas del diagnóstico y Px. pésimo, con la única intención -consciente o inconsciente- de devaluar al paciente, cuando es claro que muchos de estos pacientes pueden ser beneficiados sin abandonar el sillón analítico.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto último es importante, ya que hay pacientes con caracteres narcisistas que desarrollan intensas transferencias negativas con devaluación y agresión hacia el analista, no obstante, pareciera necesario este transferir para la buena evolución del análisis. Lo último podría parecer una contradicción a lo que dijo Freud (1912) en cuanto a que se necesita de cierta transferencia &#8220;tierna&#8221; para la buena evolución del proceso analítico. Esta contradicción es sólo aparente, pienso que el paciente narcisista, de todas maneras, de forma silente guarda esta relación &#8220;tierna&#8221; con el analista, y aunque no se hable ahí está y sostiene el proceso; si no, no habría paciente narciso que se quede en un análisis, ni analista que lo tolere, por más Kohutiano y empático que fuese.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay pacientes narcisistas que hacen transferencias especulares (Kohut, 1971) y logran que el analista se contraidentifique como extensión de su mundo idealizado. Nada extraño es encontrar este tipo de idealización mutua en análisis didácticos.</p>
<p style="text-align: justify;">CASO CLÍNICO NÚMERO 1:</p>
<p style="text-align: justify;">Se trataba de una joven en los inicios de su tercera década, estudiante universitaria, de aspecto triste y atormentado, que me fue referida por el servicio de preconsulta (misma que llevó a cabo un residente de tercer año estando yo en el segundo en la Unidad de Psiquiatría), tenía el diagnóstico de psicosis considerándola una paciente muy dañada y me la enviaba para terapia de apoyo y seguimiento psicofarmacológico, mismo que el residente de mayor jerarquía había iniciado con Tioridazina a dosis antipsicóticas. Al entrevistar a la paciente, después de que me confesó que sólo tomó una pastilla por no tolerar dicho medicamento, descubrí que el diagnóstico fue basado en el hecho de que la paciente se quejaba de escuchar voces que la atormentaban, mi compañero las catalogó como alucinaciones, pero se trataban de una crítica pertinaz interna de la paciente y no de una descompensación psicótica. El error de diagnóstico y de Px. fueron dados por dos factores. Por un lado, la entrevista con el residente fue de 10 minutos motivado por el sobrecarga de trabajo, y por otro lado influyó el estilo caracterológico de la paciente, que buscaba ser menospreciada a través de ser catalogada como una enferma mental y no merecer ser escuchada más tiempo, todo esto provocado por intensos sentimientos de culpa. La tomé victorioso, en un tratamiento de corte analítico, pensando: &#8220;Ahora sí me hice de una excelente paciente neurótica de alto nivel para psicoterapia&#8221;. En el segundo mes de tratamiento, después de un esclarecimiento psicodinámico que me pareció importante y liberador de culpa, la paciente ya no volvió a tratamiento. Hizo lo que llamamos una reacción terapéutica negativa, ésta ocurrió al no tolerar ni el avance del tratamiento ni mi intención de comprenderla. Es posible que esta paciente, que inicialmente pensé de buen pronóstico, sea de los enfermos más difíciles de entender y con pronóstico no predecible. Quizá algunos de estos pacientes podrían tratarse si se interpreta tempranamente la transferencia negativa y no sólo sus aspectos positivos (De León y Tamez Morales, 1984).</p>
<p style="text-align: justify;">En este caso vemos errores de Px. a varios niveles. El primero por la deshumanización institucional y la pobre atención que se le dio al interrogatorio psiquiátrico; el segundo, por su carácter masoquista tratando de ser catalogada como enferma mental; y el tercero, relacionado también con su carácter, el  no haber valorado la intensa resistencia de la paciente que manifestó a través de la reacción terapéutica negativa y el error de pensar que todo paciente de nivel neurótico es de buen Px.</p>
<p style="text-align: justify;">CASO CLÍNICO NÚMERO 2:</p>
<p style="text-align: justify;">Una paciente en el final de su tercera década de la vida fue evaluada por un equipo interdisciplinario en la Unidad de Psiquiatría al ser referida de manera obligada por sus jefes, quienes la catalogaban como una persona conflictiva en su área de trabajo. Especialista en su ramo y evidentemente perseguida, culpaba a algunos jefes de quererla perjudicar y a otros de seducirla sexualmente. Se presentó ante nosotros primero en actitud retadora y luego abatida por la sensación de haber perdido ante aquellos. Fue evaluada y se diagnosticó una personalidad paranoide organizada a nivel limítrofe. Curiosamente no hubo ningún desacuerdo en el equipo como suele suceder en esos pacientes. Se pronosticó una evolución sombría por su nivel organizacional, su estilo caracterológico, su pobre conciencia de enfermedad y por haber llegado a tratamiento en forma obligatoria. Pese a ello, le ofrecí terapia de corte psicoanalítico y ella aceptó de buena gana la idea, justificándose de que así les iba a demostrar a sus jefes que ella podía ser mejor. Para mi sorpresa la paciente evolucionó satisfactoriamente en el tratamiento, se comportó en éste con una típica personalidad histérica de nivel neurótico, desarrollando una transferencia erótica y utilizando principalmente  mecanismos proyectivos neuróticos, cayendo frecuentemente en conflictos triangulares en su vida y en la transferencia con la compañera psicóloga que aplicó las pruebas psicológicas. Tiempo después pude comprobar accidentalmente, en forma externa, que la persecución que sentía al inicio del tratamiento por parte de sus jefes era real, llegando incluso uno de ellos a amenazarla con correrla si no accedía a sus demandas sexuales.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos que en la evaluación participamos un médico y una psicóloga residentes del último año del entrenamiento, una trabajadora social con más de 15 años de experiencia, supervisados todos por el jefe de consulta externa de la clínica, es difícil pensar que nuestro error fuera por desconocer la psicopatología o por falta de información. Creo que en este caso se dieron errores de diagnóstico y Px. por otros motivos. El primero de ellos es que nos dejamos influir por la información de terceras personas (los jefes de la paciente quienes solicitaban la evaluación). El segundo fue porque la paciente estaba muy perseguida y en crisis por temor a perder su trabajo, y extrapolamos el que en ese momento se veía fenomenológicamente mal con su nivel organizacional, error común en las evaluaciones. Tercero, confundimos la proyección neurótica de la paciente con mecanismos de identificación proyectiva de pacientes limítrofes, esto influido por el error de pensar que debe ser directamente proporcional el nivel de angustia con lo primitivo del mecanismo de defensa (Kernberg, 1984).</p>
<p style="text-align: justify;">La paciente después de un año de psicoterapia, ella misma pedía un abordaje más analítico e inició un análisis típico a largo plazo.</p>
<p style="text-align: justify;">CONCLUSIONES Y DISCUSIÓN</p>
<p style="text-align: justify;">1) Se concluye que Px. en psicoanálisis no se puede evaluar igual que en medicina, éste está relacionado con la posibilidad de sostener la situación analítica y llevar al paciente a recorrer sus conflictos mediante el desarrollo y resolución de la neurosis de transferencia.<br />
2) Lo anterior es frecuentemente desviado y distorsionado por deseos del analista, ajenos al deseo de analizar, de ahí distorsiones en la evaluación del éxito de casos.<br />
3) Se cometen errores de Px. por falta de información del cuadro psicopatológico, de no considerar el nivel de organización psicoestructural, por el estilo caracterológico sui generis y no tomar en cuenta las resistencias de cada paciente, la influencia de información recibida por terceras personas, el nivel socioeconómico del enfermo, y la transferencia y contratransferencia del analista.</p>
<p style="text-align: justify;">Quisiera asentar que el tema del trabajo versó sobre los errores de Px. y no sobre lo que normalmente se evalúa en un paciente y que nos influye para considerar su Px. Aquí se han presentado solamente algunas notas extraídas de la experiencia en relación a los factores que más frecuentemente afectan el Px.</p>
<p style="text-align: justify;">Podría pensarse que si resulta frecuente que nos equivoquemos al sugerir un análisis por errores de Px., entonces podría indicarse a todos los pacientes el psicoanálisis y luego observar en cuales no funciona éste y después cambiar de táctica terapéutica ya que sabemos que es más complicado hacer lo contrario. O incluso tomar la postura, que en algunas ocasiones se escucha, defendiendo una identidad puramente psicoanalítica en la que “a todos los pacientes les indico psicoanálisis porque eso es lo que soy yo, psicoanalista, y si no que busque a otra persona, porque yo ya dejé de ser psicólogo o psiquiatra”.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra postura sería el condenar a muchos pacientes a no recibir el beneficio del psicoanálisis por resultar muy exigentes en sus indicaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo no estoy de acuerdo con estas posturas radicales. Creo, sin embargo, que es posible tener una identidad psicoanalítica, intentar entender a todos los pacientes analíticamente, y tomar decisiones en el curso de la evaluación o después, ya en tratamiento, siempre con la humildad de reconocer nuestros errores.</p>
<p style="text-align: justify;">RESUMEN</p>
<p style="text-align: justify;">Se discuten los errores más comunes en el pronóstico (Px.) de pacientes en análisis. El Px. es influido por la concepción que se tenga de la cura en el análisis. Ocurre ésta en el analizante al recorrer sus conflictos mediante el desarrollo y resolución de la neurosis de transferencia, sin abandonar la postura analítica del deseo de analizar. Es frecuente que otros deseos del analista desvíen la intelección de la cura. Tomando esto como base se revisan errores en el Px. a nivel fenomenológico, la influencia de información distorsionada por terceras personas, los errores al no tomar en cuenta el nivel de organización psicoestructural, la manera en que ciertos tipos de carácter distorsionan la percepción del analista, así como el subestimar las resistencias del paciente. Por otro lado, contrarreacciones al status socioeconómico del analizante, y la transferencia y contratransferencia del analista. Se presentan dos casos clínicos para ejemplificar.</p>
<p style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</p>
<p style="text-align: justify;">Bion, W.R. (1963) Elementos del Psicoanálisis, Ed. Hormé, Bs.As, 1966.<br />
Chediak, C. (1979) &#8220;Counter-reactions and Countertransference&#8221;, Int. J. Psychoanal., 60:117-129.<br />
De León, R; Tamez-Morales, A. (1984): &#8220;El Timing en la Psicoterapia Psicoanalíticamente orientada de Neuróticos&#8221;. Presentado en el III Congreso Psicoanalítico Regiomontano, 22-23 de febrero de 1985.<br />
Freud, S. (1912): &#8220;Sobre la Dinámica de la Transferencia&#8221; en Obras Completas, Tomo 12, Ed. Amorrortu, Argentina, 1981.<br />
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Garza-Guerrero, A.C. (1980): &#8220;Psicopatología del Superyó en personalidades narcisistas: Grandiosidad y despreciabilidad&#8221; en El Superyó en la Teoría y en la Práctica Psicoanalíticas, Cap. 7, Ed. Paidós, México, D.F., 1989.<br />
Garza-Guerrero, A.C. (1983): &#8220;Problemas de Diagnóstico Diferencial en Psiquiatría y Psicoanálisis: Hacia un Esquema de Diagnóstico Integral&#8221;. en El Superyó en la Teoría y en la Práctica Psicoanalítica, Cap. 6, Ed. Paidós, México, D.F.,1989.<br />
Garza-Guerrero, A.C. (1989): &#8220;Estructuras Neuróticas, Conflicto Psíquico y Superyó&#8221; en El Superyó en la Teoría y en la Práctica Psicoanalítica, Cap. 9, Ed. Paidós, México, D.F., 1989.<br />
Grinberg, L. (1976) &#8220;Contraidentificación Proyectiva&#8221; en Teoría de la Identificación, Paidós, Bs. As.<br />
Gueventter, M. (1952): Diccionario Enciclopédico Codex. Ed. Codex, Buenos Aires, Argentina.<br />
Kernberg, O.F. (1970): &#8220;Tratamiento de la Personalidad Narcisista&#8221;, en Desórdenes Fronterizos y Narcisismo Patológico, Ed. Paidós, México, D.F., 1987.<br />
Kernberg, O.F. (1974): &#8220;Problemas Clínicos de la Personalidad Narcisista&#8221; en Desórdenes Fronterizos y Narcisismo Patológico, Ed. Paidós, México, D.F., 1987.<br />
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Kernberg, O.F. (1984): &#8220;Proyection and Proyective Identification Developmental and Clinical Aspects&#8221;. Presentado en el First Conference of the Sigmund Freud Center of the Hebrew University of Jerusalem.<br />
Kohut, H. (1971): Análisis del Self. El tratamiento Psicoanalítico de los trastornos Narcisistas de la Personalidad, Amorrortu Ed. Argentina, 1986.<br />
Lacan, J. (1958): &#8220;La dirección de la Cura y los Principios de su poder&#8221; en Escritos Vol. 1. 6a. Ed. Siglo XXI Editores, México, D.F., 1978.<br />
Solís, H. (1989): &#8220;Retrato hablado de algunas Histéricas, ¿Psicoanálisis o Psicoterapias?”, publicado en las Memorias del V Congreso Psicoanalítico Regiomontano, editadas por el Grupo de Estudios Psicoanalíticos de Monterrey, A.C.<br />
Watzlawick, P.; Beauw, H.J.; Jackson, D.D. Teoría de la comunicación humana, Ed. Tiempo Contemporáneo. Bs.As. 2a Edición,  1973.<br />
Zetzel, E.R.(1968): &#8220;The So-called good Hysteric&#8221;. International Journal of Psychoanalysis, 49:256-260.</p>
<p style="text-align: justify;">*Psicoanalista Titular de ARPAC. Médico Psiquiatra de Clínica Nova.<br />
**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.</p>
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		<title>LOS TRASTORNOS DEL CARÁCTER SOBRE UNA PERSPECTIVA PSICANALÍTICA INTEGRAL</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 04:33:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Dr. Enrique Núñez J.*]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-117" title="texto" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/texto1-150x150.jpg" alt="texto" width="150" height="150" /></p>
<p>Dr. Enrique Núñez J.*</p>
<p style="text-align: justify;">La primera impresión afectivo-cognitiva que tiene un estudiante serio del psicoanálisis cuando trata de aplicar los supuestos básicos de la teoría es la diversidad de enfoques teóricos que se utilizan en el modelo de la mente psicoanalítico. Algunos aparecen claramente divergentes con una postura autoritaria, competitiva y en ocasiones inconciliable entre los autores que las defienden. Frente a esta experiencia, ¿qué hacer? En ocasiones no queda más remedio que seguir la línea que por genealogía formativa o por identificación con sus analistas o supervisores ha recibido el alumno en su entrenamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">El candidato tiene una identidad previa firmemente establecida, dado que proviene de disciplinas &#8220;duras&#8221; como la medicina y la psicología académica (Núñez, 1985; Gisbert, 1989); no obstante, la observación es la misma; se encuentra frente a un complejo sistema teórico, que es no organizado, confuso, contradictorio, sin delimitación jerárquica clara entre los conceptos de diferente nivel de abstracción y desafiante (Hobson, 1987); por lo cual el clínico tiene que sortear entre diferentes posturas o &#8220;escoger del buffet&#8221; lo que más se aplique a sus hallazgos en sus pacientes o en el psicoanálisis aplicado; esto obviamente afecta la posibilidad de lograr una identidad analítica firme.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo entender el material de sus pacientes?, ¿qué hipótesis psicodinámicas utilizar como guía para su refutación-comprobación? y lo más importante, ¿en qué teoría basarse para interpretar? ¿En la ortodoxia Freudiana, en la Kleiniana, en el grupo intermedio de Fairban, Winnicott o Balint, como analista del Yo, siguiendo a Kernberg, Kohut, Lacan o Fromm? O bien, decide en un desesperado afán &#8220;ensaladezco complaciente&#8221;, usar un ingrediente de cada autor dependiendo de sus preferencias en una situación clínica, aplicación psicoanalítica al arte, literatura o cultura en general (Freud, S., 1979; Klein, 1964; Fairbarn, 1970; Winnicott, 1958; Guntrip, 1971; Balint, 1982; Hartmann, 1964; Kernberg, 1979; Kohut, 1986; Lacan, 1975; Fromm, 1981).</p>
<p style="text-align: justify;">Este trabajo es una versión resumida de otro más amplio (Núñez, 1989) en el que se revisan puntos críticos de la literatura psicoanalítica con el fin de contemplar una posible integración de la teoría psicoanalítica; lo cual podría llevarnos a formar un esquema general, maduro e integrativo, no competitivo ni reduccionista, con el fin de ayudar a &#8220;tratar&#8221; &#8220;esta enfermedad epistemológica&#8221; que padece el psicoanálisis: el problema de decidir entre un modelo de la mente preconizado por un autor o grupo, o el de seguir una perspectiva integral que englobe y trascienda las diversas posturas, ya que cada una de éstas tiene en la práctica clínica su parte de verdad científica (Noy, 1977).</p>
<p style="text-align: justify;">Con este objetivo en mente y siguiendo los esquemas derivados de la teoría general de sistemas, el modelo biopsicosocial y la teoría de relaciones objetales y sus aplicaciones; el diagnóstico integral y la escala de análisis psicoestructural; se propone esta primera aproximación al problema enunciando las bases elementales para organizarlo. Al final se ejemplifica con algunos casos clínicos de trastornos del carácter para ver su utilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">PUNTOS CRÍTICOS DE LA LITERATURA PSICOANALÍTICA</p>
<p style="text-align: justify;">1. EPISTEMOLOGÍA PSICOANALÍTICA</p>
<p style="text-align: justify;">El primer expediente a tramitar es de gran actualidad; se refiere al estatus del psicoanálisis como ciencia. Unos autores piensan que las bases epistémicas del psicoanálisis están dadas en Freud (1980), (Laurent-Asoun, 1982; Holt, 1973); Bunge (1985) desde el polo del empirismo lógico discurre negativamente y coloca al psicoanálisis en el grupo de las pseudociencias; asimismo Grunbaum (1985) hace una crítica filosófica, basándose en el &#8220;argumento de coincidencia&#8221;, es decir, la correspondencia entre significado y psicopatología; pero Spruiell (1987) critica a Grunbaum y ubica al psicoanálisis dentro de las ciencias contemporáneas; Wallerstein (1971, 1986) destaca sus bases eminentemente clínicas y se orienta hacia la investigación empírica como una necesidad apremiante si queremos una ciencia en desarrollo.</p>
<p style="text-align: justify;">Una postura similar a la anterior se encuentra en México en Kolteniuk (1976), Tubert (1985), Santamaría (1978) y Solís (1989). Recientemente Garza-Guerrero (1989), basándose en Kernberg (1979) y Wallerstein (1973), insiste en que el problema principal radica en el uso indiscriminado de conceptos que tienen diferentes niveles de inferencia, como se observa en la confusión prevaleciente entre eventos clínicos que son fenomenológicos o experienciales y los psicoestructurales que son no-experienciales; por ejemplo, los rasgos del carácter son experienciales, observables, clínicos; y las instancias psíquicas que subyacen son no-experienciales, son conceptos. Esto es de gran ayuda para no caer en el problema de la reificación, que significa darle &#8220;vida&#8221; a un concepto. Mucha de la polémica sobre el instinto de muerte se resolvería tomando esto en cuenta, el asunto no es si existe un instinto de muerte, sino que el concepto tenga utilidad o no para entender la agresión y sus derivados. Finalmente, insiste este último autor, con lo cual yo concuerdo, en el poder explicativo del punto de vista psicoestructural ya que integra a lo dinámico, lo económico y lo epigenético (Boesky, 1988).</p>
<p style="text-align: justify;">2. TEORÍAS DEL DESARROLLO</p>
<p style="text-align: justify;">Tres importantes áreas se observan al estudiar desarrollo. La primera es la confusión frecuente entre las vicisitudes de desarrollo normal y patológico en las interpretaciones psicopatogénicas de los pacientes (Kernberg, 1979; Garza-Guerrero, 1989). La segunda, es la no diferenciación entre modelos de desarrollo lineal, que usa explicaciones reduccionistas y en ocasiones simplistas; por ejemplo, toda la psicopatología tiene como base la no superación de la posición esquizo-paranoide o la parte psicótica de la personalidad y por otro lado, el punto de vista epigenético (Erickson, 1959; Hartman, 1964) en donde la formación de estructuras mentales patológicas es el resultado de múltiples influencias biológicas y psicosociales en un complejo sistema que no puede ser reducido a la explicación unitaria de eventos tempranos, por ejemplo, la tendencia reciente a estudiar eventos de la adultez o senectud por sí mismos y no como fijaciones a puntos de la infancia o integrándolos a éstos.</p>
<p style="text-align: justify;">En tercer lugar, está la discusión sobre la patología resultante de un defecto versus un conflicto, como en los trabajos de Balint (1982) quien recomienda para el manejo de la falta básica que el analista se ofrezca como un objeto real para que a través de la regresión terapéutica se llegue a un &#8220;nuevo comienzo&#8221;; sin embargo, no se puede volver a la &#8220;casa original&#8221; nunca más dado que todo síntoma o rasgo del carácter es una formación compleja de estructuras patológicas que crea resistencias en el análisis y conflictos de adaptación en el paciente. Sólo analizando estas formaciones de compromiso (Brenner, 1979) entre o dentro de las estructuras mentales se pueden comprender aspectos complejos de la psicopatología como la reacción terapéutica negativa, el narcisismo-masoquismo, etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, existen conflictos en los diversos niveles organizacionales neurótico, limítrofe y psicótico; algunas por fijaciones a etapas del desarrollo normal y en otros por la formación de estructuras patológicas, no ausencia de estructuras. Por último, encontramos diferentes grados de profundidad y aspectos tempranos y avanzados en cada síntoma, independientemente de su severidad.</p>
<p style="text-align: justify;">3. IMPULSOS, AFECTOS Y COGNICIÓN</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las debilidades que más se ha criticado de la teoría psicoanalítica es su concepción de los afectos, y hasta muy recientemente se ha empezado a considerar a la teoría psicoanalítica como una teoría cognitiva (Bion, 1972; Bash, 1981; Imbasciati, 1989). Durante mucho tiempo la explicación fue puramente clínica, asunto por lo demás importante ya que el psicoanalista trabaja fundamentalmente con ideas y emociones de sus pacientes. Freud, en el proyecto (1979), intentó darle un sentido neurobiológico a su teoría, pero luego lo abandonó para centrarse en lo puramente psicológico y dejar a otros el desarrollo de estos aspectos. En las últimas dos décadas ha aumentado la esperanza de integrar las bases psicobiológicas con los avances de las neurociencias, en particular los estudios sobre sueños (Hobson, 1987), neurofisiológicos (Bunge, 1985) y de biología molecular (Kandel, 1983) y neuropsicológicos (Piaget, 1982); se puede tener un modelo más acabado para entender la esfera afectivo-cognitiva. Aunque se debe tener cuidado de no quedarnos con reduccionismos simplistas derivados de la &#8220;mitología cerebral&#8221;, tal como Reiser (1988) comenta:&#8221;las explicaciones psicobiológicas tal vez nunca puedan aclarar satisfactoriamente los impulsos&#8221;, dado que estos son conceptos de un nivel hermenéutico-simbólico (Ricoeur, 1970); sin embargo, se necesitan las bases desde el nivel de inferencia biológico, como lo han desarrollado Kernberg (1979) y más recientemente Emde (1987).</p>
<p style="text-align: justify;">5. EL DIAGNÓSTICO INTEGRAL</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el diseño multiaxial del DSMIII en 1980 se empezó a utilizar en la psiquiatría académica un diagnóstico integral. Sin embargo, los autores de este manual a pesar de profesarse ateoréticos excluyen los supuestos psicoanalíticos y le dieron un sesgo biologista y descriptivo. Algunos años atrás, autores psicoanalíticos, entre ellos Kernberg (1979), Stone (1980) y Garza-Guerrero (1989), comenzaron a utilizar un sistema de diagnóstico integral en psiquiatría y psicoanálisis con el fin de darle un lugar preeminente al diagnóstico de la persona en su totalidad y complejidad, enfatizando los niveles estructurales de la personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Este esquema incluye tres ejes: a) el diagnóstico descriptivo (sindromático o fenomenológico) con el agregado de Stone (1980) de factores de predisposición biológica a esquizofrenia y trastornos afectivos; más recientemente se podrían agregar tendencias familiares a trastornos de angustia y adicciones; b) el diagnóstico caracterológico, que incluye los rasgos del carácter normales o patológicos, en donde por así decirlo se asienta el síndrome del primer eje; c) el diagnóstico organizacional o estructural, que divide el universo funcional de los pacientes en tres subtipos: neurótico, limítrofe y psicótico. A este nivel se llega mediante una entrevista estructural diseñada por Kernberg (1979) y que consta de quince variables definidas operacionalmente, las cuales se enunciarán enseguida:<br />
1. Inclinación psicológica (conciencia de enfermedad, motivación terapéutica, insight).<br />
2. Sintonicidad-distonicidad (autoplastía-aloplastía).<br />
3. Apreciación de la realidad (contacto, experiencia subjetiva y juicio).<br />
4. Tolerancia a la ansiedad-frustración.<br />
5. Control de impulsos.<br />
6. Potencial sublimatorio.<br />
7. Proceso primario-secundario (delimitación del ello).<br />
8. Integración del superyó (culpa, valores, metas).<br />
9. Mecanismos defensivos (represión-escisión).<br />
10. Defensas caracterológicas (inhibitorias-reactivas).<br />
11. Rasgos caracterológicos (predominantes, específicos, inespecíficos).<br />
12. Integración de la identidad (adecuada, difusa, fragmentada).<br />
13. Nivel de motivaciones instintivas (preedípico, edípico).<br />
14. Calidad de relaciones objetales (adecuada, pobre, constancia objetal).<br />
15. Fase de desarrollo (tareas de la infancia, adolescencia, adultez y senectud).</p>
<p style="text-align: justify;">Este modelo ha sido usado en el departamento de Psiquiatría de la UANL desde 1977 (Garza-Guerrero, 1979), siendo sus aplicaciones el permitir mayor claridad en el diagnóstico y para predecir consideraciones de tratamiento (psicoterapia analíticamente orientada-psicoterapia de apoyo) y pronóstico en pacientes internados y ambulatorios, así como su utilidad en equipos interdisciplinarios de evaluación (Riojas, 1985).</p>
<p style="text-align: justify;">5. TEORÍA DE LA TÉCNICA</p>
<p style="text-align: justify;">El manejo técnico de la situación analítica exige crear el encuadre necesario para que el paciente pueda a través de la transferencia y resistencia darse cuenta con las intervenciones del analista de sus conflictos inconscientes, sus alteraciones psicodinámicas y las consecuencias en su adaptación; esto se logra en un marco anónimo, abstinente y neutral técnicamente y no con una posición fría y distante como con frecuencia se ha malinterpretado, y todos estos recursos se apoyan en la contratransferencia, intuición &#8220;domesticada, empatía y actitud analítica que se adquiere en la formación&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión del psicoanálisis como técnica terapéutica se ha hecho cada vez más compleja, las modificaciones a la técnica como la introducción de parámetros en pacientes limítrofes (Kernberg, 1979), la ampliación de los criterios de analizabilidad para incluir a pacientes graves (Stone, 1954) y sobre todo, los modelos de la mente psicoanalíticos a los que un autor se adhiere, han creado un campo de debate con pugnas ideológico-políticas entre los grupos y escuelas; en muchas ocasiones sin hacer explícito que se modifica la técnica al utilizar una teoría, por ejemplo, el dilema deficiencia-conflicto; el modelo linear-epigenético, la neurosis sintomáticas-caracterológicas, etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;">UNA PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA INTEGRAL EN LOS TRASTORNOS DEL CARÁCTER</p>
<p style="text-align: justify;">En las ciencias de la conducta (psicología, psiquiatría y psicoanálisis) no existen axiomas que sustenten la armazón conceptual que explique los fenómenos que estudia, a diferencia de la física y la anatomo-patología. Lo único que se posee son teorías o modelos conceptuales que se derivan de una tradición filosófica. El monismo psicofísico, el dualismo y la hermenéutica son opciones epistemológicas que solas o combinadas dan cuenta del quehacer científico del psicoanálisis. En la situación actual se han desarrollado cuatro teorías prevalecientes en psicoanálisis: a) el modelo instintivo (Klein, Bowlby); b) el psicoanálisis del yo (Anna Freud, Hartman); c) la teoría de las relaciones objetales (Jacobson, Klein, Mahler y Kernberg); y d) psicología del self (Kohut). Existen otros tres grupos, aunque con menor fuerza: a) la escuela lingüística (Lacan); b) la sociología (Fromm, Horney); y c) la escuela existencial (Caruso, Sartre); (Freud, 1979; Klein, 1964; Bowlby, 1978; Anna Freud, 1977; Hartman, 1964; Jacobson, 1964; Mahler, 1972; Kohut, 1986; Lacan, 1975; Fromm, 1981; Caruso, 1972; Sartre, 1989; Pine, 1988).</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de los autores anteriores en realidad no han creado un esquema teórico completo sino que han aportado a diversas áreas importantes, debido a que han estudiado &#8220;momentos&#8221; del desarrollo o eventos de la clínica (Simmons, 1987).La idea es que ya es tiempo de volver a una estructura coherente que Freud (1980) en su genialidad sistematizó en esquema de psicoanálisis. Un grupo de autores de la literatura psicoanalítica internacional han intentado, desde una óptica personal, participar en el saneamiento de la polisemia y la competitividad de diferentes modelos de la mente dentro del psicoanálisis. El consenso general, como se pudo observar en el Congreso Latinoamericano pasado en Brasil y el internacional de Roma, es que aun existiendo controversia y por qué no, polémica, se cierren filas entre los diferentes esquemas y se integre a los aportes de otras ciencias en una &#8220;Transdisciplinaridad&#8221; e interdisciplinaridad creativa. (Gisbert, 1989).</p>
<p style="text-align: justify;">Entre los autores que se pueden mencionar que han deseado aportar al psicoanálisis un esfuerzo &#8220;particularizante&#8221; (desarrollo de aspectos de la teoría) o &#8220;integracionista&#8221; (teoría general) son: Freud (1979), obvio, el pionero y creador inicial; Klein (1964), Bion (1972), Anna Freud (1977), Rapaport (1962), Hartman (1964), Mahler (1972), Engel (1962), y más recientemente Gedo (1980), Wisdom (1984), Grottstein (1984), Kernberg (1979), y en este país, Ayala (1986), Palacios (1989), Santamaría (1978), Solís (1989), Hinojosa (1988), Diaz-Conty (1988), Tubert (1985), Kolteniuk (1976) y Garza-Guerrero (1989). Este listado en realidad es selectivo ya que muchos eminentes analistas de todas latitudes sienten la necesidad de una perspectiva integral.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿cuáles deberían ser los ejes conceptuales alrededor de los cuales giraría una posible integración de la teoría psicoanalítica? Tal vez aquellos que puedan dar cuenta explicativa de la mayoría de los fenómenos que estudia el psicoanálisis. Los siguientes enunciados se ofrecen como una propuesta inicial que puede servir de guía, a saber:<br />
Teoría de impulsos-afectos-cognición (psicobiológica-hermenéutica).<br />
Teoría del desarrollo (normal, patológico, epigenético).<br />
Teoría estructural (integrando tópica, dinámica y económica).<br />
Teoría de las relaciones objetales (unidades self-Objeto).<br />
Teoría adaptativa (intrapsíquica e interpersonal).<br />
Teoría clínica (etiopatogenia, normalidad, psicopatología).<br />
Teoría de diagnóstico integral (descriptivo, caracterológico, organizacional).<br />
Teoría de la técnica (general y específica por niveles organizacionales y Dxs).<br />
Teoría de grupos pequeños (psicoanalíticos, tarea, dinámica, pareja y familia).<br />
10. Teoría general del psicoanálisis aplicado (antropología, sociología, religión, lingüística, arte, ciencia y cultura en general).</p>
<p style="text-align: justify;">Todos estos ejes teóricos serían organizados en un modelo coherente, congruente y operativo, con criterios claramente demarcados y mutuamente excluyentes, con el fin de evitar la polisemia, aunque sin perder de vista la necesaria ambigüedad para ver lo inconsciente pero buscando aquellos constructos conceptuales de mayor poder explicativo y diferenciando claramente los niveles de inferencia o abstracción que se usan para describir (fenomenología: el qué), explicar (positivismo: el cómo) e interpretar (hermenéutica: el por qué). De esta manera se evitaría la reificación y se podrían comprender en un modelo integrado los eventos mentales conscientes e inconscientes, sueños, fantasías, estados afectivos y organizaciones subordinales y supraordinales (estructura-carácter) y así finalmente llevarlos a su aplicación, por ejemplo para evitar las diferentes formas de entender en estudios psicohistóricos, las interpretaciones de pruebas psicológicas y los datos clínicos cuando se tienen orientaciones o &#8220;escuelas&#8221; distintas, como sucede en la actualidad que formaciones diferentes conceptualizan de manera dispar y hasta contradictoria cuando en ocasiones pueden ser equivalentes, aunque en otras no, y aquí un esfuerzo de &#8220;diferenciación&#8221; conceptual es necesario, pero desde un marco general. Ahora, en una época que la psiquiatría ha definido más los factores biológicos en diferentes enfermedades (esquizofrenia, trastornos afectivos, angustia y adicciones) los trastornos del carácter siguen siendo descritos de una manera más precisa por el psicoanálisis, esto es, lo verdaderamente psicoanalítico y la investigación futura debe abocarse a dilucidar todo lo concerniente al carácter.</p>
<p style="text-align: justify;">CASOS CLÍNICOS</p>
<p style="text-align: justify;">CASO NÚMERO I:</p>
<p style="text-align: justify;">Felipe vino a consultar referido por un colega que se disculpó conmigo por mandarme &#8220;esa puñalada&#8221; de paciente. Único hijo de una madre abandonada, rígida y estricta. Había cursado la carrera de Derecho pero casi no la ejerció y se dedicaba a un negocio de su familia. Casado y sin hijos tenía serios conflictos con &#8220;sus mujeres&#8221;: su madre, su tía, su tía abuela y su esposa; con intensos deseos por otras mujeres. Había padecido 21 años de un proceso esquizofrénico con cuatro internamientos y una larga lista de psiquiatras en su récord. Hombre inteligente, con rasgos obsesivos, defensivos de una estructura psicótica subyacente que se expresaba en delirios sistematizados de persecución, celos y grandiosidad. Una psicoterapia psicoanalítica con un encuadre flexible entre 1 a 5 sesiones por semana y manejo psicofarmacológico de base dieron como resultado una estabilidad importante en sus delirios, hasta prácticamente su ausencia en sesiones en el material y en los últimos tiempos se manejaba como un paciente neurótico con conflictos maritales y aprendiendo a &#8220;torear&#8221; a sus mujeres. Importante fue el esfuerzo no-comunicacional en las primeras etapas del tratamiento de 4 años, cuando para mi sorpresa la familia comentaba los esfuerzos del paciente por aplicar lo visto en el tratamiento en relación a manejar la simbiosis con la madre, moverse de la posición de chivo expiatorio de la familia y patrones de identificación selectiva conmigo, así como el trabajo con conflictos edípicos derivados de la necesidad de tener un hijo.</p>
<p style="text-align: justify;">CASO NÚMERO 2:</p>
<p style="text-align: justify;">Lourdes se cambió de ciudad y vino a consultarme para manejo psicofarmacológico y continuar su &#8220;terapia&#8221; en su lugar de origen una vez al mes con su terapeuta. Se aclaró esta extraña situación inicial y empezamos una psicoterapia psicoanalítica 3 veces por semana. Padecía de severos síntomas obsesivo-compulsivos como ideas de matar a sus dos hijos o contar continuamente, así como el intenso temor de salir a la calle para no ver a los hombres &#8220;en shorts&#8221;. Se había sentido atacada por un socio homosexual, quien le había metido frases de doble sentido en la cabeza y nadie le creía esto; además de una agorafobia disfrazada de &#8220;estados de mal humor&#8221; que le impedían estar en lugares públicos. Era una estructura limítrofe típica con rasgos histéricos. En la transferencia oscilaba entre deseos intensos de apoyo y severas ansiedades de separación con ideas suicidas, hasta ideas persecutorias de que yo la veía como si ella fuera homosexual. Tres años después, casi sin problemas obsesivos y con un manejo mejor de sus fobias; ante la posibilidad de separación de su marido, presumiblemente homosexual (ausencia de relaciones sexuales por 3 años) tiene una crisis y decide irse de la ciudad. Al volver, continuamos en el proceso de manejar sus conflictos neuróticos y se vislumbra una eventual separación pero ahora más adecuada; incluso se podían elaborar conflictos edípicos en el aquí y ahora en un nivel simbólico y ya no tan infiltrados de identificación proyectiva aunque todavía sin poder dilucidar con certeza los antecedentes genéticos.</p>
<p style="text-align: justify;">CASO NÚMERO 3:</p>
<p style="text-align: justify;">María fue referida por un colega para psicoanálisis, estaba por cumplir los 36 años, era divorciada, casi madre soltera (vivió sólo meses con el marido), acababa de regresar del extranjero donde realizó un curso de postgrado. Con evidencia de conflictos depresivo-masoquistas serios, asentados en un proceso de transculturación en ascenso; vivía, igual que su hermano, profesional brillante y sus padres, muy por debajo de sus posibilidades reales; lo más confuso eran cuadros depresivos importantes de fin de semana asociados a una lista de &#8220;injusticias&#8221; y maltratos en sus trabajos y por los hombres; sin embargo, con la grandiosidad de la &#8220;cenicienta&#8221; que les gana a todas las mujeres del pueblo con el príncipe. Cuatro años después, en el análisis era evidente la intensa neurosis transferencial que reflejaba una mujer madura, completa, disfrazada de masoquista y con una mejoría importante en su trabajo y con muchos menos síntomas. Con la expectativa de cambio estructural ya vislumbrada.</p>
<p style="text-align: justify;">CASO NÚMERO 4:</p>
<p style="text-align: justify;">Francisco, un doctor de 28 años, era un típico paciente que cumplía los más estrictos criterios de analizabilidad. Con rasgos obsesivos y depresivo-masoquistas aparentes, provenía de un padre anciano y una madre con enfermedad bipolar que por 30 años nunca se trató. Tenía severas inhibiciones interpersonales, en particular con mujeres, y un estricto sentido de la moral; el problema empezó al año de análisis, habiendo conseguido parejas y ya se había enamorado de una prostituta, se hicieron evidentes sus rasgos esquizoides, su miedo a dañar con su amor y finalmente, a pesar de querer integrar sus conceptos religiosos con el psicoanálisis usando citas de Frankl, dejó el tratamiento y se fue con la &#8220;competencia&#8221; (un grupo religioso rígido); la única hermana me comentó tiempo después: &#8220;Doctor, cuando Francisco estaba con usted, estaba mejor, parece que quería a Gloria, ahora trae estampitas en la cartera y me pone las cruces por mi vida liberal&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">CASO NÚMERO 5:</p>
<p style="text-align: justify;">Pedro, ingeniero de 30 años, soltero, vino a análisis referido por su novia y su respectivo analista. Me dije, &#8220;con este paciente me gradúo de analista&#8221;. Era evidente su estructura neurótica con rasgos depresivo-masoquistas de alto nivel. Después de 4 años de análisis observamos cómo un paciente sin síntomas, cuyo principal problema era su carácter, tenía tan serias dificultades para cambiar, principalmente relacionado con sus rasgos pasivo-dependientes y fijaciones orales, simbiotizantes con la madre que le impedían renunciar a esa &#8220;miel&#8221; materna y crecer y arriesgar en el conflicto edípico y ansiedad de castración. Decíamos que él tenía como &#8220;esos tumores benignos pero malignos por su localización&#8221;, por estar en el área de la voluntad para cambiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se puede observar en los diferentes casos clínicos, la necesidad de un diagnóstico integral y una teoría integrativa basado en un análisis estructural dinámico nos puede permitir el análisis de aspectos avanzados en pacientes psicóticos y primitivos en pacientes neuróticos, es decir, la complejidad de los trastornos del carácter es tal que sólo así podemos entenderlos adecuadamente.</p>
<p style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</p>
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<p style="text-align: justify;">*Médico Psiquiatra. Candidato del Instituto de Psicoanálisis de ARPAC.<br />
**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.</p>
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		<title>CARÁCTER, PERSONALIDAD, ESTRUCTURA, ORGANIZACIÓN Y OTROS TÉRMINOS ALEDAÑOS</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 04:29:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Dr. Hernán Solís Garza*]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-117" title="texto" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/texto1-150x150.jpg" alt="texto" width="150" height="150" /></p>
<p>Dr. Hernán Solís Garza*</p>
<p>Carácter, personalidad, estructura, sistema, organización, falso y verdadero self, identidad, temperamento, constitución y estereotipo, son términos que ameritan un deslinde semántico; sin desconocer la indudable función ancilar, de auxilio o servicio, entre conceptos pertenecientes a distintos o parecidos campos; empero, estamos aún lejos de la tarea que en el solar de las ideas literarias realizaron Alfonso Reyes (1944) y Rangel Guerra (1989).</p>
<p>Santiago Ramírez (1975) rememoraba a Karl Menninger cuando de carácter se hablaba. Decía: &#8220;La conducta, de la misma manera que la cicatriz en la pata de un oso, que se formó cuando era chico, no importa la naturaleza del terreno que pise, la huella será  igual, repetitiva, sistemática, iterada. Lo que ha sido es y seguirá siendo&#8221; (p.168).</p>
<p>El obligado diccionario de Corominas (1961) hace constar que &#8220;carácter&#8221; proviene del latín character = hierro de marcar ganado y  charactereris  significa carácter de estilo, característico. A la vez, el vocablo griego kharacter viene siendo carácter distintivo, marca, figura. Voltaire (1764) prefirió, impresión, señal. &#8220;Es lo que ha grabado en nosotros la naturaleza&#8221; (p.109). Nada de esto alejado de Menninger y su &#8220;pata de oso&#8221;, tampoco distanciado de la conseja popular que enseña: genio y figura hasta la sepultura, ni divergente del pensamiento de José Luis González quien expresó, que por lo reiterativo, el carácter neurótico era como el &#8220;Bolero de Ravel&#8221;. (Ramírez, 1975, p.8). Freud (1914, 1916, 1920) había descrito la compulsión a repetir en varias formas, ligándola primero a la neurosis, posteriormente al carácter; él hablaba de neurosis o compulsión de destino (Laplanche y Pontalis, 1967; Fedida, 1974).</p>
<p>Ahora sabemos que el carácter, para bien o para mal, puede cambiar; las histéricas de alto nivel mejoran con los años, las intermedias empeoran (Zetzel,1968; Sugarman, 1979; Solís,1989), los narcisos positivos, más si obtienen logros, se fortalecen camino a viejos, los negativos se ahogan en un lago llamado envidia (Erikson, 1950; Kohut, 1966; Kernberg, 1975; Solís, 1976, 1982, 1983), el compulsivo deprimido se humedece con los afectos pasados los cincuenta, el compulsivo paranoide se persigue hasta con su sombra. Los ejemplos podrían seguir con algunos adictos y sociópatas limítrofes que se reponen un tanto después de los treinta.</p>
<p>&#8220;Personalidad&#8221; deriva del latín persona (máscara de actor, el que no da la cara). En el mundo náhuatl &#8220;adquirir rostro&#8221; es llegar a la &#8220;identidad&#8221; por medio de una faz auténtica. &#8220;Rostro &#8211; advierte León Portilla (1956)- mantiene un paralelismo con la voz griega prøsopon (cara), &#8220;tanto en su significado primitivo de carácter anatómico, como en su aplicación metafórica de personalidad&#8221; (p.68). En este sentido, carácter y personalidad tienen mucho en común. Persona guarda a la vez una gran similitud con cierta idea de Winnicott (1965) &#8220;veo el self verdadero -escribió- como una potencia escondida, preservada por el falso self&#8221; (p. 9).</p>
<p>El término &#8220;estructura&#8221;, psicoanalíticamente hablando, parte de las condiciones estructurales tripartitas del aparato psíquico (Freud, 1923). Yo, ello y superyó son estructuras con una relativa constancia en sus objetivos y consistencias en los modos de operar (Moore, Fine, 1968). La palabra viene del latín structure =conformación, hechura; aceptándose como psicología estructural la composición de una experiencia psicológica con sus elementos, atributos y combinaciones (Merani, 1976). Lo anterior se enriqueció con la teoría general de los sistemas (Bertalanffy, 1968; Peter Freund y Schwartz, 1971) y el estructuralismo (Lévi-Strauss, 1958; Seve, 1971; Katz, Doria, Costa Lima, 1975), donde se opina que en toda estructura cuentan los elementos, pero más sus interconexiones. Sistema, del griego systema =reunido en un todo; es un conjunto estructurado, compuesto de partes relacionadas que se comportan como una unidad (Mardones y Ursua, 1987). English y English (1974) piensan igual. Visto así, estructura y sistema son intercambiables.</p>
<p>Desde el materialismo histórico (Marx, Engels, 1845-1932), la supraestructura dominante determina la organización interna de una sociedad o grupo, gracias a lo cual lo establecido permanece igual. El joven Reich (1933) continuó estas formulaciones estructurales al aseverar convencido que el &#8220;orden social crea aquellas formas caracterológicas que necesita para su preservación&#8221; (p.20). Cabe aquí la necesidad de ver los sistemas no sólo como estructura de equilibrio (homeostasis), sino también como promotores de cambio (hetereostasis).</p>
<p>¿Qué es organización?, pregunta Bertalanffy (1968) y él mismo se contesta: Los organismos son por definición, cosas organizadas, con características tales como crecimiento, diferenciación, orden jerárquico, totalidad, dominancia, control, competencia, etc. Kernberg (1976), desde el análisis estructural delimitó los niveles de organización en la patología del carácter (psicótico, limítrofe y neurótico). Aquí también estructura y organización son equiparables.</p>
<p>&#8220;Identidad&#8221; procede del latín identitas = lo que es lo mismo; la persistencia de características que distinguen a las personas entre sí, permaneciendo éstas constantes a través de las modificaciones acaecidas en el curso de la vida. La visión analítica es semejante. Parece ser -apuntó Jacobson (1964)-, que el vocablo identidad fue aplicado originalmente por el malogrado Victor Tausk, en su deslumbrante artículo acerca del &#8220;Aparato de influencia&#8221; (1919). Ahí el futuro suicida refirió cómo el niño descubre objetos, incluyéndose en ello y así seguirá su lucha para sobrevivir buscando una y otra vez el encontrarse de nuevo.</p>
<p>Hartmann (1950), Erikson (1950), Jacobson (1964) y Kernberg (1976) han laborado el terreno; ellos se complementan, sin dejar de imprimir su sello personal. Una breve nota sobre las ideas de Kernberg sería la siguiente: a la identidad personal se llega mediante la organización epigenética de las identificaciones e introyecciones bajo el comando de la función sintética, lo que implica la consolidación del yo como estructura, un sentido de continuidad del self, una clara consistencia en los vínculos interpersonales y la real convicción afectiva de que el afuera confirma. En suma, la identidad integrada es el más alto nivel de organización en las relaciones objetales y del self (Kernberg, 1976 pp.31-34).</p>
<p>&#8220;Temperamento&#8221; de temperamentum = complexión, y &#8220;constitución&#8221; de constitutio = complexión también, vienen siendo la &#8220;combinación proporcionada de los elementos de un todo&#8221; (Mir, 1964), comprendiendo así los factores hereditarios y adquiridos, determinantes de la estructuración física y psíquica del sujeto. Sin embargo, la tradición clínica correlaciona más al temperamento con los afectos y la constitución con lo heredado.</p>
<p>&#8220;Estereotipo&#8221; del griego stereos =sólido, firme, duro y de typos = impresión, huella, molde, es el último de los términos a revisar; trátese de un fenómeno psicosocial colectivo alimentado por los aparatos ideológicos del estado (familia, escuela, iglesia, prensa, periódico, radio, televisión, etcétera). Todos ellos al servicio incondicional de la clase dominante (Althusser, 1970). El estereotipo puede ser falso o verdadero, positivo o negativo, pero en general rígido y persistente. Para Béjar Navarro (1968) los &#8220;estereotipos funcionan como generalizaciones acerca de la configuración total de un rasgo, carácter, comportamiento, etc., que puede presentar un individuo, grupo, clase, o nación a las cuales se les atribuye una serie de características distintivas y peculiares&#8221; (p.73).</p>
<p>Bien, ahora nos limitaremos al estudio del carácter, la estructura y los niveles de organización, nombrando una serie de estaciones que comprenden un intento de sistematización del quehacer psicoanalítico; esfuerzo iniciado por Freud (1923), Reich (1933), Klein (1946), Rapaport (1951,1960), Arlow y Brenner (1964) en lo estructural; continuado por Sandler y Joffe (1969) con lo experiencial y lo no experiencial, campos a explorar que Wallerstein (1976) apreció como la gran tarea futura del psicoanalista.</p>
<p>El impulso de esta corriente llegó al departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario (U.A.N.L.) hace trece años.** Dos trabajos de Garza Guerrero (1989, 1989a) darán constancia de su labor. Dicho colega, no satisfecho con el estático D.S.M. III (1980), partió de Kernberg (1976, 1977) para proponer un esquema multiaxial en el diagnóstico que incluye lo descriptivo (D.D.), la caracterología (D.C.), el análisis estructural (A.E.) y el nivel de organización (N.O.). Núñez (1989) recogió sus ideas y las de Boesky (1988) en relación al uso indiscriminado de nociones con diferentes niveles de inferencia y el peligro de la reificación, es decir, dar a un concepto categoría observacional. En un punto están de acuerdo los tres autores: dentro de la metapsicología (Freud, 1916,1924; Rapaport y Gill, 1959) el punto de vista con mayor poder explicativo es el estructural, pues comprende lo dinámico económico y es eje central de lo epigenético. No existe duda -agregamos nosotros- de que el enfoque estructural es piedra angular en la teoría y práctica de grupos, familias, instituciones y concepto-puente que facilita el tránsito del paradigma individual al grupal, sin demérito de la clínica (Solís, 1988). El estructuralismo, a la par, tiene influencia primordial en la filosofía, antropología, historia, economía y lingüística. Sobre lo último, baste anotar que Lacan (1958) escuchaba siempre a un inconsciente estructurado como lenguaje. Sin embargo, por razones de centralidad mantendremos el foco por el momento sólo en lo epigenético.</p>
<p>¿Qué entendió Erikson (1968) por principio epigenético? Él tomó prestado de la biología la noción de que el desarrollo empieza en un óvulo sin estructura, que al evolucionar produce un embrión que se va diferenciando por causas externas, dando así lugar a órganos o partes que no existían en el huevo fecundado. Él aplicó este principio a la creación de una teoría epigenética del desarrollo, operante en toda la vida y donde también influyen los hechos exteriores (epi-génesis). Jacobson (1964), debemos apuntarlo, alertó en contra de esta conceptualización sociológica de la identidad del yo, actitud crítica que después subscribiría Kernberg (1976). El tema es polémico, los factores sociales han sido tratados -entre otros- por Fromm (1936), Reich (1933), Tartakoff (1966), Rappaport (1974), Racamier (1975) y Shneider (1979).</p>
<p>Para Garza Guerrero (1989) el modelo epigenético concibe una estratificación jerárquica de niveles, cualitativos y cuantitativamente distintos, en la organización gradual del funcionamiento mental, lo cual habla de una diferenciación e integración de relaciones objetales internalizadas, dando esto lugar a la formación de estructuras endopsíquicas. Agregamos de nuestra parte la postura de Lucien Seve (1971) quien advierte sobre la diferencia entre el examen de una estructura en un momento dado (punto de vista sincrónico) y el estudio de sus transformaciones a través del tiempo (punto de vista diacrónico) o bien la posición de Gray (1981) que considera a los &#8220;precursores de sistemas&#8221; como el primer paso del proceso de formación, transformación y reorganización estructural. Todo lo anterior es desarrollo epigenético.</p>
<p>¿Cómo resumiríamos la esencia de lo experiencial y no experiencial de Sandler y Joffe? Nos auxiliamos nuevamente de Wallerstein (1976), Garza Guerrero (1989, 1989a) y Núñez (1989, 1989a), no sin participar de motu proprio. Los rasgos del carácter son eventos clínicos, fenomenológicos, experienciales, las estructuras intrapsíquicas no lo son. Las experiencias de deseos, memorias, fantasías, palabras, afectos, síntomas, pertenecen al mundo subjetivo, son vivencias; aquí habita el porqué de la conducta, lo hermenéutico. &#8220;Hermenéutica&#8221;, del griego hermeneutikøs, relativo a la interpretación de los textos, deriva de  hermeneus, intérprete, traductor (Abbagnano, 1961), también del latín hermeticus por Hermes Trismegisto, descifrador nato del simbolismo oculto; el tres veces grande (Royston Pike, 1951). El Freud (1900) interpretador de sueños es hermeneuta por antonomasia. &#8220;La hermenéutica -afirma Ferrater Mora (1983)- permite comprender a un autor mejor de lo que él se comprendía a sí mismo&#8221; (p.192). El retorno a Freud de los franceses, ante todo Lacan, lo ejemplifica.</p>
<p>En el reino de lo no experiencial se manejan mecanismos, funciones, aparatos, estructuras, sistemas, organizaciones. Se trata de explicar el cómo de la conducta, sus causas, es el sustento conceptual. Lo experiencial queda dentro de lo fenomenológico y hermenéutico, es la comprensión, las ciencias del espíritu de Dilthey. Lo no experiencial está en el positivismo de Comte, las ciencias naturales. En relación a ciertos personajes, debo declarar que Fantaseo es hermeneuta, Realisto, positivista. Ambos son hermanos y enemigos de reduccionismos.</p>
<p>Los modelos psicoanalíticos en que me apoyo van en línea con lo planteado por Tubert (1987), a explicar: fenomenológico o descriptivo de la experiencia, hermenéutico o interpretativo de lo latente, y naturalista o explicativo de las causas; esto nada alejado de las ideas de Modell (1984), quien continuando el pensamiento de Ricour, Habermas y Polanyi, postula la complementariedad del sentido biológico y el histórico. He ahí lo dialéctico y circular del quehacer psicoanalítico.</p>
<p>Si retornamos con Garza Guerrero y su esquema multiaxial en el diagnóstico, lo descriptivo y caracterológico se basaría en lo fenomenológico y la hermenéutica, mientras que el análisis estructural y por ende el nivel de organización se fundamentaría en lo hermenéutico y desde las ciencias naturales, siendo el positivismo -creemos- la meta de Garza Guerrero. Los neo-hermenéuticos no piensan así. Mardones y Ursua (1987) presentan al padre de este movimiento con las siguientes líneas:</p>
<p>&#8220;Para Gadamer en la discusión entre el explicar (Erklären) científico y el entender hermenéutico (Verstehen), la primacía la tiene el entendimiento hermenéutico. Antes de todo entender explicativo o científico -natural, está, como previo y fundante, el entendimiento hermenéutico. Todo entendimiento auténtico exige interpretación&#8221; (p. 71). Afirmamos de nuevo que el peligro está en el reduccionismo y el porvenir en la integración.</p>
<p>Para terminar, de mí sé decir que un punto me queda claro; cada vez que el &#8220;Psicoanálisis &#8211; Institución&#8221; se halla en crisis, los epígonos se dedican a la tarea de intentar probar lo científico de nuestro trabajo aunque casi nunca se ponen de acuerdo (Panel, 1989), (Shapiro, 1989), (Panel, 1989-a). En lo personal estoy más con Kolteniuk (1976) quien sitúa al psicoanálisis como &#8220;una ciencia en formación&#8221; (p.148), amén de que él, heréticamente eleva lo interpretativo a la altura del arte. Empero, al final de su libro dubita &#8220;es el tiempo el que decidir  -concluye- si los componentes artísticos del psicoanálisis constituyen un rasgo permanente o un arcaísmo superable&#8221; (p.151). Estamos de acuerdo.</p>
<p>La investigación prosigue, el arma es de dos filos; uno puede confirmar al psicoanálisis como ciencia; el otro puede servir para firmar su acta de defunción.</p>
<p>RESUMEN</p>
<p>En el trabajo se intenta un deslinde semántico de los términos carácter, personalidad, estructura, sistema, organización, falso y verdadero self, identidad, temperamento, constitución y estereotipo.</p>
<p>Se revisa también lo referente a experiencial y no experiencial (Sandler y Joffe), campos que Wallerstein apreció como la gran tarea futura del psicoanálisis. En esta línea se examinan dos trabajos de Garza Guerrero que comprenden su esquema multiaxial de diagnóstico, donde partiendo de Kernberg incluye lo descriptivo, lo caracterológico, el análisis estructural y el nivel de organización, todo ello desde una perspectiva integral.</p>
<p>Al final, el autor apunta los modelos psicoanalíticos en que se apoya, a decir: fenomenológico o descriptivo de la experiencia, hermenéutico o interpretativo de lo latente, y naturalista o explicativo de las causas (Tubert). Ello nada alejado de las ideas de Modell, quien continuando el pensamiento de Ricoeur, Habermas y Polanyi, postula la complementariedad del sentido biológico y el histérico. He ahí lo didáctico y circular de nuestro quehacer psicoanalítico.</p>
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<p>*Psicoanalista didáctico de A.R.P.A.C.<br />
Maestro del Depto. de Psiquiatría, Hospital Universitario UANL.</p>
<p>**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.</p>
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		<title>Dirección</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Mar 2009 01:20:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ARPAC</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dirección]]></category>

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		<title>Proximo Congreso</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Jan 2009 09:47:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ARPAC</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proximos congresos]]></category>

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		<description><![CDATA[XXV CONGRESO NACIONAL DE ARPAC.
LA MALDAD PERSPECTIVAS ANALÍTICAS 
FECHAS: 5,6 y 7 DE MARZO, 2009
Para más información haga click aquí]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-297" title="congreso" src="http://arpac.info/archivos/wp-content/uploads/2009/01/congresos2-150x150.jpg" alt="congreso" width="150" height="150" /></p>
<h4 style="margin-bottom: 0px; text-align: center;">PSICOANÁLISIS ¿PARA QUÉ?<em><strong><br />
</strong></em></h4>
<p style="text-align: center;">19, 20 y 21 de Agosto 2010</p>
<p style="text-align: center;">Sede: UDEM (Av. Morones Prieto 4500 Pte San Pedro Garza García, N.L)</p>
<h4 style="margin-bottom: 0px;"><em><strong> </strong></em></h4>
<p><strong>COSTOS AL 30 DE JUNIO 2010</strong></p>
<p><strong>Profesionistas: </strong>$600</p>
<p><strong>Estudiantes: </strong>$400</p>
<p><strong>**Grupos</strong> $300 Estudiantes $500 Profesionistas (Mínimo 10 personas) Ver abajo especificaciones para  grupos</p>
<p><strong>COSTOS AL 31 DE JULIO 2010</strong></p>
<p><strong>Profesionistas: </strong>$700</p>
<p><strong>Estudiantes: </strong>$500</p>
<p><strong>**Grupos</strong> $400 Estudiantes $600 Profesionistas (Mínimo 10 personas)Ver abajo especificaciones para grupos</p>
<p><strong>COSTOS (AL DIA DEL EVENTO)<br />
</strong></p>
<p><strong>Profesionistas: </strong>$800</p>
<p><strong>Estudiantes: </strong>$600</p>
<p><strong>**Grupos</strong> $500 Estudiantes $700 Profesionistas</p>
<p>*Mínimo 10 Personas a mas tardar el día 15 de Agosto</p>
<p><strong>* IMPORTANTE EL PAGO DEL GRUPO DEBE SER EN UNA SOLA EXHIBICIÓN Y ES NECESARIO ADJUNTAR COPIA DE LA CRENDENCIAL DE ESTUDIANTE  POR AMBOS LADOS Y DEBE ESTAR VIGENTE.<br />
</strong></p>
<p><strong>(DUDAS? Favor de pedir información detallada en la oficina)</strong></p>
<p>MÁS INFORMACIÓN:</p>
<p><strong>T</strong>. (01 81) 8347-6356 | <strong> </strong>(01 81)8333-4397</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
]]></content:encoded>
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